¿CUÁL ES LA ESPERANZA QUE BRINDA VERDADERO CONSUELO, GOZO, PAZ, Y BENDICIÓN?
Un Examen Breve de Romanos 15
Por Ing. Mario A Olcese (Apologista)
Frecuentemente recibo e-mails de personas que me dicen que tal o cual pastor les han cambiado sus vidas y la de sus familias. Me dicen que Carlos Cash Luna, Benny Hinn, Pat Robertson, y otros les han transformado sus vidas y que ahora se sienten felices y en “sintonía” con el Señor. No obstante, me pregunto: ¿cuál es el mensaje que ellos oyeron y que cambió sus vidas? ¿Acaso será la vana promesa de que pueden ser prosperados hasta hacerse ricos en este mundo presente si siembran su “semilla” fielmente? ¿Acaso es la promesa de que si cumplen con ser fieles diezmadores para su iglesia y su pastor serán multiplicados sus ingresos personales y familiares? Tenemos que ser muy claros en esto, pues de lo contrario ese cambio o transformación “espiritual” durará muy poco, cuando se den cuenta finalmente de que todo sigue igual o peor en sus vidas, mientras que sus líderes se van enriqueciendo día a día a costa del sudor de los fieles.
Definiendo la Esperanza que da gozo
Pablo escribió: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo” (Rom. 15:13). Aquí Pablo dice que el gozo viene por el creer para que podamos abundar en esperanza—¿pero creer en qué? Pues un poco antes, en el versículo 4, Pablo había escrito: “Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”. Aquí Pablo recalca que la esperanza que produce gozo, paz, y consolación es aquella que viene por el creer en las cosas que fueron escritas para nuestra enseñanza. —¿Y qué cosas fueron escritas para nuestra enseñanza y consolación? La respuesta salta a la vista en los versículos 16,19,20,29 cuando Pablo lo resume en una frase: el evangelio. Estas son sus palabras: “Para ser ministro de Jesucristo á los Gentiles, ministrando (enseñando, entregando) el evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo”… de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, he llenado todo del evangelio de Cristo. De esta manera me esforcé á predicar el evangelio…Y sé que cuando llegue á vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo”.” Así que el evangelio de Cristo, que es el evangelio de Dios el Padre, condensa todo lo que fue escrito para ser enseñado a Judíos y Griegos para que diera verdadera esperanza y bendición a los creyentes. Así que el verdadero evangelio brinda las bendiciones duraderas que uno esperaría de un Dios amoroso. No es extraño, entonces, que Pablo aconsejara a permanecer en la esperanza del evangelio, con estas palabras: “Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído…” (Col. 1:23).
¿Pero de qué se trata ese evangelio de Cristo?
En primer término debo señalar lo dicho por Pablo sobre la misión central de Jesús en el verso 8, y que dice: “Digo, pues, que Cristo Jesús fue hecho ministro de la circuncisión por la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas á los padres”. Así que Cristo vino a ratificar las promesas hechas a los padres. Con esta introducción Pablo relaciona las cosas que fueron antes escritas para nuestra enseñanza con lo que Cristo vino a confirmar, es decir, las promesas que Dios hizo a los padres. Este es el evangelio de Cristo, y el evangelio de Pablo, y el evangelio cristiano para los gentiles también, para que ellos glorifiquen a Dios junto con los Judíos creyentes. Dicen los versos 9-11: “Y para que los Gentiles glorifiquen á Dios por la misericordia; como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los Gentiles, Y cantaré á tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, Gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor todos los Gentiles, Y magnificadle, todos los pueblos”. Por eso no me sorprende que Pablo haya seguido el ejemplo de Jesús de predicar el reino de Dios, que es la misma esperanza de la promesa hecha a los padres: “Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios á nuestros padres, soy llamado en juicio” (Hechos 26:6). O como él también lo dijera en Hechos 28:20: “porque por la esperanza de Israel estoy rodeado de esta cadena”.
¿Cuáles son las promesas hechas a los Padres y que compartimos por fe?
En Hechos 26:6 vimos que Pablo predicaba la esperanza de la promesa hecha a los padres, pero en Hechos 20:25 él había dicho que había estado predicando el reino de Dios: “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”. Así que el Reino de Dios que predicó Pablo es la misma promesa hecha a los padres que lo llevó a juicio, y que Cristo vino primero a anunciar y a confirmar a sus paisanos, para que los que lloran puedan recibir consolación (Mateo 5:4).
El reino de Dios comprende las cosas que fueron escritas en las Escrituras para ser enseñadas y creídas por los potenciales creyentes a fin de que pudieran recibir verdaderamente consolación, esperanza, y gozo verdaderos y duraderos.
Recordemos que Dios hizo pactos con los padres, los cuales tenían que ver con una tierra (Génesis 12:3;13:15;15:18) y con un rey justo (Isaías 32:1) que restauraría todas las cosas a su estado original (Hechos 3:19-21). Esta era la esperanza de José de Arimatea, un fiel discípulo de Jesús (Marcos 15:43), y de los apóstoles del señor (Hechos 1:3,6,7).
Es evidente, entonces, que lo que da verdadera esperanza, gozo y bendición es la promesa del reino de Dios, la cual significará la felicidad de los pobres en espíritu, la consolación de los que lloran, la herencia de la tierra renovada para los mansos, la saciedad para los hambrientos y sedientos de justicia, la misericordia para los misericordiosos, la comunión con Dios para los limpios de corazón, la filiación divina para los pacificadores, y la bienaventuranza para los que son perseguidos por su fe (Mateo 5:3-11).
El Mensaje de esperanza y gozo es ignorado por los evangelistas famosos de hoy
Desafortunadamente el divino mensaje de esperanza y de gozo del reino de Dios es poco o casi nada predicado en las iglesias de hoy. De hecho, los evangelistas contemporáneos lo ignoran por completo, y lo que es peor, lo han sustituido por uno trucado, vano, y de dicha temporal y pasajera llamado: “El evangelio de la prosperidad”. Este evangelio es satánico, engañoso y efímero, que hace “feliz” a unos pocos, y desgraciados a la mayoría. Ahora bien, de hecho podemos decir que hay un evangelio de la prosperidad, pero no para hoy, sino para la era del reino, la Edad donde todos los fieles alcanzarán las bendiciones prometidas por el Señor según sus obras presentes. En la Parábola de la Diez Minas Jesús expone claramente esta verdad de la retribución venidera según las obras presentes (Lucas 19). Hoy estamos sembrando en este mundo para cosechar en la parusía del Señor Jesucristo, el Amo de esta tierra que aparecerá para tomarnos cuenta de lo que hemos producido para él durante su ausencia.
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LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO: ¡TAREA DE TODOS LOS CREYENTES!
Por Ing° Mario A Olcese
“Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación, al judío primeramente y luego al Griego” (Romanos 1:16)
La Predicación del evangelio
Se ha supuesto siempre que la tarea de evangelizar a los “paganos” recae sobre los obispos o pastores ordenados, quienes han recibido un título de los seminarios después de haber estudiado varios años teología y filosofía. En el catolicismo, por ejemplo, la separación entre el clero y los laicos ha hecho suponer a los feligreses de esta denominación que es el clero el que debe difundir la palabra y enseñarla en las iglesias, conventos, seminarios, escuelas, en los congresos y en concilios. Sin embargo, podemos demostrar con toda seguridad que esa división laico-clerical es totalmente anti escrituraria y peligrosa para los intereses del evangelio.
Para entender con claridad el tema que nos ocupa, es importante investigar qué más dicen las Escrituras sobre la tarea de la evangelización ordenada por Cristo en Marcos 16:15,16.
¿Mandó Jesús que solamente los ministros ordenados predicaran el evangelio?
Una de las primeras preguntas que debemos contestarnos es si Cristo ordenó sólo a los llamados ministros ordenados a predicar la Palabra, y no la feligresía en general como suponen muchos. Y esto es importante, porque el evangelio tiene poder para salvar, no sólo al que lo oye y recibe, sino también al que lo difunde. Esto tiene que quedar bien en claro (Romanos 1:16, 1 Cor. 9:16).
Cuando Jesús comenzó su ministerio, él reclutó a doce hombres para que lo siguieran a todas partes. Estos eran hombres de distintas profesiones y de diferentes niveles sociales y educativos. Pablo fue un fariseo y docto en la ley, pero Pedro fue un pescador, por citar dos de los apóstoles del Señor. Seguramente Pedro no era un docto de la ley como su correligionario, el apóstol Pablo, pero aún así el Señor le dijo que lo siguiera para ser “pescador de hombres”. Mientras Pablo había sido educado por Gamaliel, un erudito doctor Judío de las leyes, Pedro simplemente se dedicaba a la pesca sin tener mayor erudición escrituraria. El hecho de que Jesús los haya elegido a ambos que eran abismalmente opuestos en lo que ha educación se refiere, indica que Jesús no exigía ni pretendía que sus potenciales predicadores o seguidores fueran necesariamente teólogos egresados de universidades o de seminarios bíblicos de renombre.
El joven que quería seguir a Jesús
Cuando el Señor Jesús caminaba en su terruño predicando el mensaje del reino, se le acercó a un joven, y a él le dice: “Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios” (Lucas 9:59,60). En esta historia Jesús llama a un joven, de quien nada sabemos de sus antecedentes, para que le siguiera. Seguramente éste no era un docto de la ley siendo aún joven, y menos, un miembro del Sanedrín, pero aún así Jesús lo llama para que lo siga— ¿para qué?— para que anuncie el reino de Dios, que es el evangelio verdadero y único. Nótese, además, que en los versos citados arriba he subrayado tres palabras claves: Sígueme, ve, y anuncia. Esto significa que ser un seguidor de Cristo es anunciar su evangelio, el evangelio del reino de Dios. Lo curioso del caso es que Jesús llama a este joven para que lo siga, pero vemos que enseguida le ordena a que vaya a predicar el evangelio por otros lugares. Es decir, Jesús no pretendía que el joven literalmente lo siguiera por todo su periplo evangelizador, sino que lo envía a predicar a otros lugares, alejado de su persona. Así que un seguidor de Cristo en la Biblia no era necesariamente un apóstol de Jesucristo, sino cualquiera que predicase su evangelio cerca o lejos de él.
Lo que el libro de Hechos nos revela
El libro de los Hechos es prácticamente el libro de la historia de la primera iglesia y de sus actividades misioneras apostólicas entre los judíos y gentiles. En Hechos 8:1-4 leeremos sobre la persecución de Saulo contra la iglesia de Jerusalén, lo siguiente: “Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio”. Observemos que los hermanos que fueron esparcidos a causa de la persecución de Saulo iban por todas partes anunciando el evangelio”. Así que tenemos que los esparcidos iban a todas partes predicando el evangelio, y entre ellos no estaban los apóstoles por cierto (8:1), sino sólo la feligresía que logró escapar, pues un buen número de ellos fueron capturados y llevados a la cárcel (8:3). Así que no encontramos en este relato que los que predicaron el evangelio en el exilio fueron sólo los líderes de las iglesias, o los llamados “religiosos”, sino que se nos habla en forma general, de “los esparcidos”.
El Apóstol Pablo le dijo en una ocasión al joven y novato Timoteo que predicara el evangelio a tiempo y fuera de tiempo. Estas son sus palabras: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina… Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Tim. 4:2,5). Este Timoteo no era un hombre experto, sino un seguidor novato que podía ser considerado no apto para el ministerio de la predicación debido a su juventud. Esto se desprende de las siguientes palabras de Pablo: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:12-16).
Sin duda no todos tenemos los dones para ser maestros, pero todos debemos hablar de nuestra fe a otros como embajadores del reino. Es nuestro deber dar testimonio de nuestra fe a los demás, pues de lo contrario seríamos siervos inútiles que no hacemos nuestra parte correspondiente por la difusión del evangelio.
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¿ES BÍBLICA LA TOLERANCIA?

Por Ing° Mario A Olcese
Muchos cristianos me escriben para animarme a ser tolerante con todos y no estar criticando a los demás hermanos que realizan su labor evangelizadora con tanto esfuerzo. Pero me pregunto, ¿hasta dónde se puede permitir la tolerancia cuando de asuntos de doctrina se refiere? ¿Se puede y se debe ser tolerante con aquellos que viven enseñando un mensaje o evangelio diferente al original predicado por Cristo y sus apóstoles?
Definitivamente la tolerancia es una hermosa aspiración que acarrea sus riesgos si uno no sabe distinguir exactamente su lado oscuro. Por ejemplo: si mi hijo de 17 años quiere ir a una fiesta, y él me pide que sea tolerante con él para permitirle regresar a casa a las 5 de la mañana, ¿sería realmente sabio que yo se lo permitiera o se lo conceda sabiendo de los peligros que esto representaría para él? Otro ejemplo: ¿toleraría usted que su hijo tenga un amigo que no tiene los mismos valores que usted le inculcó a él? Si usted le enseñó a su hijo que debe amar a Dios y a sus padres, y éste empieza a juntarse con jóvenes modernos y liberales, ¿lo toleraría usted? Por cierto que no. Y ahora le pregunto: Si Usted ha sido educado en una fe donde se enseña la humildad, la sobriedad, y la santidad, y luego aparece un pastor que le trae un mensaje de “renovación” que propugna la búsqueda de las riquezas materiales, el alcance del éxito en este mundo, la elevación del ego humano, y cosas por el estilo, ¿usted lo tolerará?
Veamos por un instante 2 Corintios 11:4,19. Aquí Pablo increpa a los Corintios por estar TOLERANDO a predicadores necios siendo ellos aparentemente cuerdos: “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis…porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos”. Así que aquí vemos un magnífico ejemplo en dónde Pablo es radicalmente intolerante con aquellos hermanos tolerantes que dejaban que falsos maestros les vinieran a predicar a otro Jesús, a otro espíritu y a otro evangelio diferente. Tenemos que ser radicales e intolerantes con los evangelios distintos, los que nada tienen que ver con el predicado por Cristo y sus apóstoles.
Y finalmente, en Apocalipsis 2:20 leemos: “Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”.
Aquí, en este pasaje, el Hijo de Dios tiene una queja contra el ángel de la iglesia de Tiatira, y ésta es que él TOLERA a esa mujer Jezabel que se dice profetisa que enseña y seduce a los siervos de Dios a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Lo que el Señor esperaría de un buen mensajero suyo sería que tomara cartas en el asunto inmediatamente para remover a las personas que vienen haciendo tanto daño a la congregación y no permanecer callado.
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¡NO SOMOS PARTE DEL MUNDO!
Juan 17:14,16
Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)
Jesús en el mundo
Nuestro Señor Jesucristo fue el mensajero de Dios que trajo la luz al mundo para que las tinieblas se desvanecieran de la tierra. Jesús les habló a la gente, diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”...¡y la luz en las tinieblas resplandece! (Juan 1:5). Así que Jesús y su luz resplandecían en un mundo lleno de tinieblas y de perdición. El dio esperanza a los pobres, a los ciegos, a los hambrientos, a los desnudos con Su Palabra, con su amor, y con sus promesas. En 2 Corintios 4:4 el apóstol Pablo llama como “La luz” al evangelio de la gloria de Cristo. Su mensaje era la luz de los hombres, la esperanza de un futuro feliz y de paz al final de nuestra peregrinación en este mundo satánico.
Somos también Luz del Mundo
Los cristianos somos llamados “luz del mundo” por nuestro propio Señor Jesucristo: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14). Así que nuestra luz debe brillar en un mundo en tinieblas, andando como Jesús anduvo en este mundo. No está de más recordar que el evangelio que trajo Jesús es la fuente de su luz. Eso lo dijo Pablo en 2 Corintios 4:4. Así que debemos de imitar a nuestro Señor en su quehacer evangelizador. Asimismo Pablo dijo: “Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:47). Sí, Pablo fue la luz de los gentiles, ¿para qué? ¡Para que fuera de salvación a los hombres de las naciones! Si la luz de Pablo no lograba ese cometido salvador, entonces algo no andaba bien con su ministerio. Pero definitivamente él sí logró mucho éxito entre los gentiles, ya que el extendió la luz del evangelio de la gloria de Cristo, tal como lo hizo su Señor entre los Judíos. A Timoteo Pablo le dijo: “pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10).
Hermanos, como cristianos debemos ser luz para el mundo, viviendo vidas santas, apartadas de los malos hábitos del mundo, y trabajando por difundir la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Pero muchos cristianos aún se resisten a distinguir la diferencia que significa estar en el mundo y ser luz del mundo. Es decir, aún existen cristianos creen que pueden ganar al mundo haciéndose uno con ellos y mimetizándose. Es cierto que Pablo se hizo “Judío” (o bajo la ley) para ganar a los Judíos, pero él definitivamente aprovechó toda ocasión posible para predicarles a sus paisanos el evangelio salvador y la verdadera ley de Cristo (1 Cor. 9:19-23).
Pablo y los Judíos
Nótese también que Pablo nunca dijo que se volvió “mundano” para ganar a los mundanos, o que se vestía, hablaba, o bebía con y como los mundanos gentiles para ganarlos para la salvación. Realmente nunca lo vemos ni una sola vez haciendo eso. Sin embargo, hoy muchos adultos y jóvenes cristianos dicen andar en Cristo y a la vez copian las cosas del mundo con el pretexto de ganar a los pecadores. Así tenemos que la juventud cristiana tiende a vestirse provocativamente siguiendo los dictados de la moda de los diseñadores homosexuales que tienen sus mentes pervertidas, o bailan bailes como el “Reguetón cristiano” o el “perreo cristiano” que son una ofensa al Señor bajo un pretexto falso de “testimoniar a los jóvenes que viven sin Dios”. No es posible que miles de jóvenes vayan a las iglesias para escuchar himnos y alabanzas con estridentes sonidos de guitarras eléctricas, y baterías bulliciosas al ritmo del rock. A veces me pregunto si éstos jóvenes van al culto por la “música rockristiana” o por el mensaje que éste trae. Pero una cosa es cierta: Pablo se hubiera escandalizado de semejantes cultos en la iglesia, ya que el culto para él debía ser RACIONAL, no EMOCIONAL (Romanos 12:1).
Cristianos asociados con el mundo
Aun muchos cristianos creen que pueden ser amigos de homosexuales, amigos de satanistas, amigos de roqueros, amigos de políticos, amigos de pornógrafos, etc. Estos “hermanitos” se olvidaban que no puede haber comunión entre la luz y las tinieblas”. Dice Santiago: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Si la luz quiere juntarse con las tinieblas, entonces aquella luz no es luz sino tinieblas.
Nuestra misión es evangelizar el mundo con la Palabra y el ejemplo, y este ejemplo debe incluir nuestra total separación del mundo y de sus prácticas impías que corrompen (1 Cor. 15:33; “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”). Sería imprudente para cristianos asistir a clubes nocturnos y beber unos tragos cortos con el pretexto de “ganar a los pecadores” y al mismo tiempo ser piedra de tropiezo para la gente que nos conoce y que les causaría un asombro y desilusión al vernos allí sabiendo que somos cristianos.
Sabiduría y santidad
Ya es hora que los cristianos entiendan que ellos deben andar sabiamente en este mundo satánico. Así lo aconsejó Pablo a los creyentes Colosenses: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5). Así que debemos entender que Dios nos separó o apartó (eso significa “santidad”) del mundo por Cristo para ser nuevas criaturas sin manchas en toda nuestra manera de vivir y de pensar (“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” --Efesios 1:4). La santidad no es un ideal inalcanzable, sino una actitud mental y física que nos impele a rechazar todo aquello que es impuro e inconveniente para nuestras vidas. Una actitud de odio hacia lo malo, lo deshonesto, y lo injusto es lo que Dios espera de nosotros. Debemos llegar a repudiar lo que no es correcto, y ser categóricos en este respecto sin vacilar. Dice Pablo terminantemente que debemos odiar lo malo, no simplemente verlo como algo que está allí y punto. Estas son sus contundentes y breves palabras: “Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Romanos 12:9). ¿Realmente aborrece usted el mal o es usted aún indulgente con él?
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CUANDO JESÚS VUELVA CON SUS ÁNGELES: ¿NOS RECIBIRÁ ÉL A NOSOTROS, O NOSOTROS A ÉL?

Por Ing°. Mario A Olcese
“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tes.4:16,17).
Respuesta:
En el texto de arriba el apóstol Pablo les está diciendo los fieles que cuando Jesús descienda del cielo, nosotros seremos arrebatados por él—no al tercer cielo— sino EN LAS NUBES. Note que dice: “EN LAS NUBES— ¿PARA QUÉ?—PARA RECIBIR AL SEÑOR EN EL AIRE, y así (no “allá”) estaremos siempre con el Señor.” Pues bien, es claro que para nada se hace mención del cielo en este versículo, ni se nos promete estar con Cristo en ese inefable lugar. Pablo está diciendo que seremos “arrebatados en las nubes” y de “recibir al Señor en el aire”. Él es muy claro al decir que nosotros LE RECIBIREMOS A ÉL EN EL AIRE (…¡no al revés!) cuando él esté regresando a la tierra. ¿Qué importancia tiene este detalle? Veamos el pasaje y analicemos su contenido.
Si la iglesia recibirá al Señor en el aire es para acompañarlo a él en su descenso a la tierra, y no para que él nos lleve al cielo. Por ejemplo, si el presidente del Perú sale a recibir en palacio al Presidente de los Estados Unidos, ¿se irá el Presidente del Perú con el presidente Estadounidense a la Casa Blanca para la entrevista? Otro ejemplo: Si mi amigo viene a visitarme desde los Estados Unidos, y yo salgo a recibirle en el aeropuerto limeño, pregunto: ¿Me iré con él a su casa en los Estados Unidos, subiendo inmediatamente en el avión que lo trajo a Lima? ¡Claro que no! Si yo lo recibo es para invitarlo a mi casa o a un hotel, y disfrutar de su compañía durante su estada en mi país. Igual ocurrirá con la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo en las nubes de nuestra atmósfera. Nosotros saldremos a RECIBIRLE en las nubes para acompañarlo en su descenso glorioso a nuestro planeta. Entonces Jesús será escoltado por su gloriosa iglesia hasta el lugar donde se localizará su trono de gloria, es decir, JERUSALÉN (Mateo 5.33-35; Jeremías 3:17; Zacarías 14:4).
Un ejemplo aleccionador lo tenemos en Génesis 19: 1,2 cuando leemos que Lot recibe a los mensajeros de Dios: “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche”. Así que Lot no recibe a los mensajeros de Yahweh para volar con ellos al cielo, sino para ser el acomedido hospedador de estos insignes anfitriones.
Los hermanos que suelen usar este pasaje para probar el rapto pretribulacional, y la escapada de la iglesia al cielo de la temible ira de Yahweh sobre este mundo convulsionado, están realmente equivocados. Acá Pablo no está enseñando la teoría del rapto para la iglesia para escapar de la gran tribulación. Al contrario, lo que él está enseñando es que cuando Jesús vuelva, los santos difuntos resucitados, y los que queden vivos para ese magno evento, le darán un recibimiento en las nubes para que él sea el rey del reino restaurado en Jerusalén (Mateo 25:31,34).
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LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO: LO QUE DICE CLARAMENTE LA BIBLIA
Por ING°. MARIO A OLCESE, Lima Perú
La más grande y bendita esperanza que tiene la iglesia de Cristo es el regreso de su Señor al mundo. El apóstol Pablo habla de este magno evento con estas palabras: "Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y (del) Salvador Jesucristo" (Tito 2:13). De modo que podemos afirmar que el segundo advenimiento de Cristo y el establecimiento de su reino, son dos de los temas más importantes de la Biblia.
De los 260 capítulos del Nuevo Testamento, la segunda venida de Cristo es mencionada no menos de 318 veces. Esto significa un promedio de más de una vez por capítulo. Y en el Antiguo Testamento, profetas tales como Isaías (9:6,7; 66:15), Jeremías (23:5), Ezequiel (21:25,27), Daniel (7:27), Joel (3:16,17), Abdías (21), Miqueas (4:3,4), Zacarías (14:4,5,9), Habacuc (2:2.3), Sofonías (1:14; 3:15), Hageo (2:7) y Malaquías (4:2,5,6,); hablaron claramente de esa venida que aún no se ha cumplido.
La Evidencia del Nuevo Testamento
Cristo mismo habló de su regreso al mundo en sus parábolas del reino. El se representó como el novio que recibe a su novia en la parábola de las Diez Vírgenes; en la parábola de las Diez Minas él se presenta como el hombre noble que se fue a un país lejano para recibir un reino y regresar (Mateo 25; Lucas 19).
Juan registró estas palabras de Jesús, "Vendré otra vez", en su Evangelio, y en sus últimas epístolas él habló del regreso de Cristo con confianza diciendo: "Cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque LE VEREMOS TAL COMO ÉL ES." (Juan 14:3; 1 Juan 3:2).
Pedro también habló con confianza del regreso de Cristo. En su segundo sermón después de Pentecostés, él dijo proféticamente: "Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo." (Hechos 3:20,21).
Pablo también habló mucho del regreso de Cristo en sus epístolas. A los Romanos les dice: "En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio" (Romanos 2:16), confirmando el hecho por medio de citar el Profeta, quien dijo: "Vendrá de Sión el libertador, Que apartará de Jacob la impiedad." (Romanos 11:26).A los Corintios Pablo les dice que Cristo es "PRIMICIAS", y luego añadió la esperanza de cada creyente: "Luego los que son de Cristo, en su venida." (1 Corintios 15:23).
A los Filipenses también Pablo les expresa su confianza en el regreso de Cristo desde los cielos (3:20-21). Y a los Colosenses también Cristo expresa esa misma confianza o seguridad diciéndoles: "Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria." (3:4).
Y cuando le escribe al joven Timoteo le dice, entre otras cosas, "Guarde el mandamiento sin mácula ni reprensión hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo" (1 Timoteo 6:14). Y en su segunda carta a Timoteo, nuevamente le escribe: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida."(2 Timoteo 4:7,8).
Otros escritores del Nuevo Testamento son igualmente explícitos al hablar de la segunda venida, como por ejemplo, Santiago. Él dice: "Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor...porque la venida del Señor está cerca." (Santiago 5:7,8).
¿Para Qué Regresa Jesucristo?
Muchos cristianos no tienen una idea realista y bíblica de la razón del retorno de Cristo y de los eventos que le siguen. Los "dispensacionarios" sostienen que la segunda venida de Cristo tiene 2 fases: Una invisible y secreta para su iglesia, a fin de "raptarla al cielo" para que no pase por la "gran tribulación" que acaecerá a la tierra; y otra, visible, audible, y abierta (con su iglesia "raptada") para castigar a los impíos y restaurar su reino milenario en la tierra.
Lamentablemente, esta creencia moderna no tiene asidero en las Escrituras, aunque se hagan todos los esfuerzos posibles para encontrarle base bíblica coherente. Lo cierto es que es una fábula pretender enseñar que la iglesia no sufrirá la gran tribulación final, ya que si examinamos Mateo 24:29 descubriremos que esa teoría se viene abajo. El texto dice enfáticamente: "E inmediatamente DESPUÉS DE LA TRIBULACIÓN DE AQUELLOS DÍAS...APARECERÁ LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO; Y ENTONCES LAMENTARÁN TODAS LAS TRIBUS DE LA TIERRA, Y VERÁN AL HIJO DEL HOMBRE VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO, CON PODER Y GRAN GLORIA."
Es claro que Cristo enseñó que su venida es "pos-tribulacionalario", y "pre-milenario". Es decir, Jesús viene después de la grande tribulación, y antes del inicio de su reinado en la tierra. En Apocalipsis 20:4,5 se nos dice que Cristo, al volver, atará al diablo y a sus ángeles, y comenzará inmediatamente su reinado milenial en la tierra, y con su iglesia.
Notemos, además, que al volver Cristo al mundo, las naciones le verán y se lamentarán por su presencia. Por tanto, su única segunda venida es audible, visible, y terrorífica para los malvados. No encontramos ningún texto donde se diga que Cristo vendrá en dos fases, como sostienen muchos "evangélicos". Esto es torcer las Escrituras, interpretándolas de forma caprichosa, y privada. Es que muchos cristianos le temen a la "gran tribulación" que vendrá sobre la tierra. Ellos quieren "escapar" antes que caigan las plagas del Señor. Pero: ¿Acaso es necesario escapar al cielo para evitar las plagas de Dios? ¿Acaso no nos acordamos de los israelitas en Egipto? ¿Acaso no bajaron las diez plagas de parte de Jehová, y ningún Israelita fiel murió? ¡Dios no arrebató a los israelitas al cielo para salvarlos de sus plagas!. Y, ¿Qué diremos de Lot y su familia? ¿Acaso bajaron los ángeles de Dios para llevárselos al cielo a fin de que no murieran en Sodoma y Gomorra? Claro que No. Ellos fueron sacados a tiempo de tales ciudades y punto. Simplemente escaparon a otro lugar de la tierra.
En Mateo 24:16,17 Jesús da una salida a su pueblo para cuando se presente la gran tribulación, diciendo: "Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes...y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa." Tal vez Dios ya tenga lugares de "refugio" para los suyos, cuando venga el tiempo de espanto.
Y finalmente, ¿Acaso no vamos a creer en las promesas de Dios dadas en Salmo 91:7? Este texto dice: "Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; MAS A TI NO LLEGARÁ." Sí, Dios puede protegernos aunque caigan miles de malvados a nuestra derecha e izquierda. Dios puede hacer maravillas y portentos que parecen imposibles hoy.
Es lamentable que por la falta de fe millones de cristianos no crean que Dios puede proteger a su pueblo aunque se encuentren en medio de las pruebas. El escape al cielo no es la solución para nuestros temores. ¡Está la confianza en las promesas divinas!
La Segunda Venida: el Juicio y la Retribución
La Segunda Venida tiene como fin el juicio sobre los que ahora se resisten a creer y servir a Cristo. En Hechos 17:31 leemos: "Por cuando ha establecido un día en que JUZGARÁ al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos." Y Pablo les dice a los creyentes de Corinto: "Porque es necesario que todos nosotros compadezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo." (2 Corintios 5:10). Y al joven Timoteo le dice Pablo: "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino." (2 Timoteo 4:1).
¿Qué recibirán los justos e injustos? La respuesta es clara e indiscutible. El Señor Jesús lo dice enfáticamente así: "No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron los malo, a resurrección de condenación." (Juan 5:28,29).
Hay un glorioso comienzo para los creyentes, pero un trágico destino final para los que rehusaron obedecer a Cristo. Es claro que con la muerte no se acaba todo, pues todavía falta el juicio y la retribución por las obras hechas, sean buenas o malas. Dice el escritor de Hebreos, de este modo: "Pues si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios." (10:26,27).
También se nos dice que los fieles y creyentes heredarán, por fin, el reino de Cristo. En Mateo 25:31,34 leemos: "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." Obsérvese que hay un reino futuro que se heredará sólo en la segunda venida de Cristo.
Como un anticipo diremos que cuando Jesús venga CONQUISTARÁ a todos las naciones y estarán bajo su poder y mando. Él, y su iglesia, reinarán este mundo por mil años. La conquista de Cristo empezará con el derrocamiento de Satanás y sus demonios, a fin de que no engañe más a las naciones; y pueda dar inicio a su gobierno mundial desde la ciudad de Jerusalén (Israel). En esa fecha de su regreso se cumplirá la profecía de Lucas 1:31-33, la cual señala que Cristo será el rey del Reino de Dios en el trono de David, su padre en la carne. Por ejemplo, el profeta Isaías habla de Cristo y su futuro reino milenario, así: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo DILATADO DE SU IMPERIO y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El Dios de los ejércitos hará esto."
¿Cuándo Regresará Jesucristo?
Jesús fue contundente al afirmar que nadie puede saber el día y la hora. Esto nos permite estar en guardia y alerta cada año, cada mes, cada día, y cada hora de nuestras vidas. Jesús dijo: "Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el hijo, sino el Padre. Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo" (Marcos 13:32,35,36). Y cuando los discípulos querían saber el tiempo del establecimiento del reino, Jesús les contestó: "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad." (Hechos 1:7). Pretender, pues, decir que una iglesia o persona sabe cuál es la fecha del regreso de Cristo, y del fin del mundo es una falacia mayúscula.
Y en Apocalipsis 16:15 Jesús dice: He aquí, yo vengo como LADRÓN. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza." Sí, Jesús viene como ladrón en la noche, es decir, por sorpresa, cuando todos duermen. No es que Cristo vaya a venir necesariamente de noche, sino que se está refiriendo al elemento sorpresa.
¿Cómo Regresará Jesús
La Biblia afirma que Cristo volverá VISIBLEMENTE, una sola vez, y que todo ojo le verá. En Apocalipsis 1:7 leemos: "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén." Es muy claro que todo ojo le verá, incluso los malos e incorregibles. El vendrá de la misma forma en que se fue hace dos milenios. En Hechos 1:10,11, leemos que dos ángeles de Dios se les aparecen a los discípulos, mientras éstos iban viendo ascender a Jesús al cielo. Y, ¿qué les dicen los ángeles a los discípulos? Veamos: "Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas. Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ESTE MISMO JESÚS, que ha sido tomado de vosotros al cielo, ASÍ VENDRÁ COMO LE HABÉIS VISTO IR AL CIELO".
Jesús regresará con poder, y gloria, y en la compañía de millares de ángeles. El mismo Jesús lo revela en Mateo 16:27 con estas palabras solemnes: "Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre CON SUS ÁNGELES, entonces pagará a cada uno conforme a sus obras." Usted no encontrará, ni un solo texto, en que se diga que Cristo volverá acompañado de su iglesia, supuestamente arrebatada siete años antes por él al cielo.
También se nos revela que vendrá en un tiempo difícil en donde la fe en él y en sus promesas se ponen en duda, y son objeto de mofa. El apóstol Pedro lo dice con estas palabras: "Sabiendo esto primero, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación." (2 Pedro 3:3,4). Y Jesús se pregunta: "...Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:8).
¿Será silenciosa y secreta su venida? No. Ya hemos visto que todos le verán. Pero además de eso será "bulliciosa", pues viene con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios. Dice Pablo a los Tesalonicenses enfáticamente: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero." (1 Tesalonisenses 4:16).
También Jesús habla de su propia segunda venida, así: "Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre" (Mateo 24:27). Pues bien, ¿acaso los relámpagos no hacen ruido cuando aparecen en el cielo nocturno? Por cierto que sí. Del mismo modo, cuando Cristo regrese al mundo en persona, se presencia será como el relámpago que brilla, que hace ruido, y que atemoriza. Es obvio que todo este testimonio bíblico no da cabida a un regreso invisible, y secreto como lo proponen los "evangélicos" y "Testigos de Jehová". Recordemos que este último grupo religioso sostiene que Cristo vino invisiblemente y secretamente en 1914 D.C. ¡Contundentemente están en el error!
Definitivamente Cristo vendrá cuando menos lo esperemos, súbitamente, y sin aviso. No será necesariamente el 2,000 D.C. o cualquier fecha que pueda dar algún "psíquico". Lo cierto es que vendrá en el momento que menos esperamos.
¿Volverá Jesús en esta Generación?
¿Será esta generación la que vea venir a Jesús en gloria para establecer su reino en la tierra? Durante casi dos milenios la iglesia cristiana ha estado a la espera del Señor Jesús. A los Romanos Pablo les expresa su seguridad que Cristo (nuestra salvación) está cada vez más cerca (13:11). Y Santiago, escribiéndoles a judíos cristianos en la dispersión, les dice: "...Porque la venida del Señor ESTÁ CERCA." (5:8). Sí, la venida de Cristo era "inminente" para los primeros cristianos, y la sigue siendo hoy. Siempre, desde los albores del cristianismo, se han podido aplicar las profecías de Jesús registradas en Mateo 24, Marcos 13, y Lucas 21, a las distintas edades pos- cristianas; o al menos, a casi todas. En cierto grado, siempre hubo guerras, hambres, terremotos, falsos profetas, pestes, persecución, etc, en la tierra. No obstante, hay eventos dados por Jesús en sus profecías del fin, que difícilmente pudieron cumplirse antes de la segunda mitad de este siglo XX o un poco antes. Vamos a ver tres eventos predichos por Cristo que se cumplirán en la última generación predicha, y en la cual él volverá personalmente a la tierra.
1.- La Predicación del Evangelio del Reino. En Mateo 24:14 Jesús profetizó que antes de su regreso, su evangelio del reino sería predicado al mundo entero como testimonio. Ahora, esto difícilmente pudo cumplirse en los siglos pasados. Por ejemplo, la imprenta fue inventada por Gutenberg, en la Edad Media. En esa época, la impresión de un solo ejemplar era costosísima, y sólo podía comprarlo un rico. Hoy, millones de libros salen de las imprentas cada mes. Aun la Biblia tiene un tiraje que no es superado por ningún otro libro en el mundo. Uno puede conseguir un ejemplar de la Biblia, o parte de ella, a un precio módico. Ha sido traducida a más de mil lenguas e idiomas como ningún otro libro. Además, la radio, la televisión, la internet, y otros inventos de este último siglo, han ayudado grandemente a que el evangelio llegue a millones de hogares por todo el mundo.
2.- La Amenaza de la Extinción Humana. En Mateo 24:21,22 encontramos una escalofriante revelación de la "energía nuclear" o también de la "desintegración del átomo", y de la invención y el empleo de bombas atómicas en una guerra nuclear. Jesús dijo de esta espantosa realidad, así: "Porque habrá entonces GRAN TRIBULACIÓN, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen ACORTADOS, NADIE SERÍA SALVO; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados."
3.- El Retorno de los Judíos a Palestina. En Lucas 21:24 Jesús predijo que Jerusalén sería dominada por los no Judíos, HASTA que los tiempos de los no judíos se terminaran o cumplan. Esto es tan cierto como que el fuego quema. Por más de dos mil quinientos años la ciudad de Jerusalén ha sido invadida y dominada por los gentiles (Babilonia, Grecia, Roma, los árabes, los turcos, y los ingleses). Pero en la "Guerra de los Seis Días (1967 D.C)", el ejército israelí arrebata a los jordanos el control de Jerusalén y es anexada a su territorio nuevamente.
Sin embargo, aún le espera a Jerusalén otra nueva y final invasión por parte de naciones confederadas en torno al anticristo. Por un tiempo relativamente corto parecerá que Jerusalén ya no tiene esperanza, hasta que aparece Jesucristo para defender a su pueblo de sus enemigos que se han reunido en el valle de Meguido o de Jezreel (Zacarías 14:1-4,16).
Estos 3 sucesos, repito, difícilmente pudieron cumplirse antes de la mitad de este siglo XX. Ahora nos preguntamos: ¿Será esta la última generación predicha por nuestro Señor Jesucristo en Mateo 24:34? ¡Todo parece que sí...eso espero!
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LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS
(Hechos 3:19-21)

Por: Ing° Mario A Olcese
Propósito del Regreso de Jesús a la Tierra:
Pocos cristianos saben que Jesucristo volverá nuevamente a este mundo en persona y visiblemente; y los que no lo saben creen, más bien, que “partirán” al cielo cuando mueran para encontrarse con Jesús. En nuestro estudio "La Segunda Venida de Cristo", el cual puede ser suyo si nos lo solicita, explicamos claramente que Cristo volverá a este mundo pronto.
Lucas, el evangelista, también escribió el libro de los Hechos de los Apóstoles. En el capítulo 3 él explica para qué volverá Jesús al mundo nuevamente. Dice: "A quien (Jesucristo) de cierto es necesario que el cielo reciba HASTA LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo." (Verso 21). Sí, Jesucristo, o Jesús, el Cristo (o:"El Ungido"), volverá a este mundo para RESTAURAR TODAS LAS COSAS de que hablaron los profetas del Antiguo Testamento. Esta impresionante revelación dada por Lucas, NO es enseñada por la Iglesia Católica, y algunas iglesias protestantes amilenialistas (a:sin, Millennium: milenio). Lo cierto es que Jesús no viene a llevarnos al cielo como creen muchos, sino más bien para quedarse en la tierra a fin de restaurar todo lo resquebrajado por el pecado de los hombres. Según el prestigioso Diccionario Nuevo Pequeño Larousse, la palabra "restauración" quiere decir: "reparación", "restablecimiento", "nueva existencia que se le da a una institución", y lo más importante, RESTABLECIMIENTO EN EL TRONO DE UNA DINASTÍA CAÍDA." Esta última definición del diccionario mencionado, nos interesa mucho, pues tiene relación con nuestro estudio, y con las promesas bíblicas. Ya es hora que usted descubra la verdad de lo que Jesús va a restaurar en esta tierra, en ocasión de su Segunda Venida en gloria desde los cielos. Definitivamente restaurar no es destruir, de modo que Cristo no viene a destruir el planeta tierra, sino sólo a los pecadores incorregibles que no lo esperan volver en gloria para salvarlos (Salmo 37:9,10,17,20,22,28,29,34,38,40).
El Restablecimiento de la Dinastía Davídica Caída
La Palabra restauración de Hechos 3:21 tiene que ver con el restablecimiento en su trono de un rey derrocado o el restablecimiento de una monarquía suspendida en su trono real. En este caso, la dinastía del rey hebreo, David. El profeta Amós habló de esta futura restauración, diciendo: "En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David". He aquí una impresionante verdad revelada desde los cielos, y esa es que al volver Jesús al mundo, levantará o restaurará el trono caído de David, el cual fue suspendido por Dios allá por el año 586 a.C. Recordemos que el rey babilónico Nabuconodosor invadió Jerusalén y depuso al rey hebreo de turno Sedequías, matando a sus hijos y desterrando al pueblo a Babilonia. Desde esa fecha, el trono de David, en la persona de su sucesor, Sedequías, se suspendió hasta el día de hoy. Ya van aproximadamente 2,500 años que Israel no tiene un rey Hebreo, ni una monarquía establecida como la de David. Pero esto ya estaba profetizado por Oseas, cuando dijo: "Porque por muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio..." (3:4). Sí, POR MUCHOS DÍAS (no, "eternamente"), los hebreos estarían sin una monarquía, y consecuentemente, sin ningún rey que los gobierne. Pero nuevamente Dios promete: “No faltará a David un renuevo de justicia..." (Jeremías 33:15,16). Esta promesa significaba que vendría un descendiente de David que tomaría su trono y corona en un futuro. Dios tenía en mente restaurar aquel reino que Él mismo había establecido con David y sus hijos (2 Crónicas 13:5,8). Definitivamente el reino Davídico era el reino de Dios. Dios había escogido a David para que lo representara ante el pueblo y los rigiera con autoridad celestial. Ahora Dios se propone restaurarlo nuevamente con un rey fiel y perfecto que desciende del rey David.
El Hombre que tiene Derecho al Trono y Reino de David
El profeta Ezequiel escribió concerniente a la caída del reino davídico con estas palabras enfáticas: "Y tú, profano e impío príncipe de Israel (Sedequías), cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad (586 a.C), así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, HASTA QUE VENGA AQUEL CUYO ES EL DERECHO, Y YO SE LO ENTREGARÉ." (21:25-27). Notemos nuevamente que si bien el reino Davídico fue depuesto, no obstante vendrá un descendiente de David que tendrá el derecho de tomar su tiara, su corona, y su trono nuevamente. Y obsérvese que es Dios mismo quien se lo va a entregar y no algún hombre mortal.
Según el Evangelista Mateo, Jesucristo es el hijo de Abraham e hijo de David (Mateo 1:1). Esto significa que Jesús es el descendiente, según la carne, del rey David. Es claro que Jesucristo es de "sangre azul", un "hombre noble", "un Príncipe", y finalmente, "un Rey"---¡El Rey! Recordemos que Jesús había aceptado su origen real a Pilato, cuando fue acusado por sedición. Sus palabras fueron claras y directas: "...Tú dices que yo soy rey. YO PARA ESTO HE NACIDO..." (Juan 18:37). Pero por otro lado Jesús dijo en otra ocasión que su reino no era de este mundo o era maligna (verso 36). Entonces Jesús no pretendió restaurar el reino en ese momento, sino que lo haría en otra ocasión, para su segunda venida. Su segunda venida acabaría con el presente mundo malo regido por las fuerzas diabólicas cósmicas.
El apóstol Pedro creía que un varón de Dios, descendiente del rey David, regiría al mundo desde su trono en Israel. Sus palabras son como siguen: "Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de SU DESCENDENCIA, EN CUANTO A LA CARNE, LEVANTARÍA AL CRISTO PARA QUE SE SENTASE EN SU TRONO." (Hechos 2:29,30). Nótese que acá la palabra “Cristo” no es un nombre, sino un título que denota “el ungido (escogido) de Dios” el cual va a ser el futuro rey de Israel.
Y en la anunciación, el evangelista Lucas registra lo que le dijo el ángel Gabriel a María: "Este (Jesús) será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." (Lucas 1:32,33).
Los Hebreos Regresarán a Israel
Si Jesús reconquistará el depuesto reino de su ancestro David, ello quiere decir que él reinará en Jerusalén, pues esa ciudad fue la capital del reino de David. Jesús afirmó que Jerusalén sigue siendo la ciudad del "gran Rey" ( Léalo en Mateo 5:33-35). También inferimos que Jerusalén estará habitada por los hebreos, pues la profecía dice que Jesús reinará en la casa de Jacob o Israel. Por eso los israelitas estarán reunidos en su tierra para cuando Cristo, su rey, regrese. El profeta Ezequiel pudo escribir con certeza: "Y yo (Jehová) os tomaré de todas las naciones, y los recogeré de todas las tierras, y os traeré A VUESTRO PAÍS." (Ezequiel 36:24). Y el profeta Oseas añade
lo siguiente: "Después volverán los hijos de Israel y buscarán a Jehová y a David su rey, y temerán a Jehová y a su bondad EN EL FIN DE LOS DÍAS" (3:5).
Muchas personas no entienden el significado del regreso de los hebreos desde muchas naciones a su prístina tierra prometida después de 2,500 años de destierro. Desde Mayo de 1948 d.C ya existe nuevamente el "joven" estado de Israel en su antiguo territorio. Poco a poco la nación judía se va asentando con nuevos inmigrantes hebreos, pese a sus problemas políticos internos y externos. Pero lo importante de esto es que, en el final de los días, los judíos o hebreos regresarán a su tierra desde muchos países (E.U, Rusia, Etiopía, Alemania, Polonia, Argentina, etc) para luego buscar a Dios y a su rey davídico, Jesucristo.
Para ese entonces se cumplirán los dichos de los profetas: "He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo (=hijo) justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra." (Jeremías 23:5). "He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio...y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre." (Isaías 32:1,17). "Y dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones..." (Apocalipsis 12:5). "...habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Jehová." (2 Samuel 32:3). "Y los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos." (Apocalipsis 11:15). "Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa (Israel), ha dicho Jehová de los ejércitos...y mi pueblo nunca jamás será avergonzado." (Joel 2:26,27).
El apóstol Pablo nos confirma que Israel como nación finalmente será restaurada en una posición privilegiada para la bendición del mundo entero. Si el rechazo temporal de los hebreos significa la bendición de los no hebreos, ¡cuánta más bendición significará para los no hebreos la restauración de los hebreos! La restauración del país, y del reino, significará la máxima bendición de todos los pueblos de la tierra. Dice Pablo: "Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión (pecado) vino la salvación de los gentiles (no judíos), para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?" (Romanos 11:11,12). Sin embargo, y pese a las claras promesas de bendición de parte de Dios para los hebreos, los católicos siempre han sostenido que los hebreos han perdido los favores de Dios, por haber “crucificado” a Jesús. ¡Cuán errados están! ¡La Biblia los desmiente fácilmente!
¿Cuándo Será Restaurado el Reino o Gobierno de Dios?
La pregunta que se nos viene al pensamiento es: ¿Cuándo se restablecerá el reino de Dios? Pues esa fue la misma pregunta que los apóstoles le hicieron a Jesús hace dos milenios: "...Señor, ¿restaurarás el reino (davídico) a Israel en este tiempo (año 27 d.C)? (Hechos 1:6). En el verso siguiente (7) Jesús les dice que la fecha sólo la sabe Dios. Y en otra ocasión Jesús les dice a sus discípulos que sólo su Padre sabe cuándo será "el fin del mundo o Edad Maligna.
La Iglesia de Dios heredará el Reino Davídico
La Iglesia está llamada a tener un papel protagónico en la restauración del reino davídico en la tierra. Según las Escrituras, los cristianos están llamados a ser co-gobernantes con Cristo en su reino de mil años. En las Escrituras Inspiradas hallamos las siguientes promesas que las iglesias han olvidado. "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria...Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." (Mateo 25:31,34).
En el libro de Apocalipsis 2:26 leemos: "Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones." Y en el 3:21 leemos: "Al que venciere, le haré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono."
En Lucas 19:12 Jesús les dice a sus discípulos: "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino (davídico)". Y en Lucas 13:28. "Allí será el llanto y crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos." "Yo, pues, os asigno un reino (el de David), como mi Padre me lo asignó a mí." (Lucas 22:29).
Y también Jesús pronuncia la Parábola de la Diez Minas para enseñar a sus discípulos que tendrán parte en su gobernación mundial, obteniendo el control de ciudades importantes. "Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades." (Lucas 19:17).
Como vemos, el Señor exige que seamos fieles a su causa para tener derecho a participar en su gobernación mundial. El apóstol Pedro dirá por su parte: "Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo." (2 Pedro 1:10,11).
Y a los creyentes pobres, Santiago les dice: "Hermanos míos amados, oíd: ¿No a elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (2:5).
Y Jesús dice también: "...Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios." (Lucas 6:20). "Mas buscad el reino de Dios, y estas cosas os serán añadidas." (Lucas 12:31). Y también Jesús se dirige a los ricos diciendo: "...¡Cuán difícilmente entrarán al reino de Dios los que tienen riquezas!" (Lucas 18:24).
Y en otra ocasión Jesús se vio forzado a decir: "...Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios." (Lucas 9:62). Aquí Jesús está poniendo como condición el perseverar en la fe para ganar el reino davídico. Y Pablo, por su parte, dice: "...Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios." (Hechos 14:22).
A los efesios Pablo les dice: "Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios." (Efesios 5:5). Y el ladrón de la cruz le pide a Jesús: "Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino." (Lucas 23:42).
Al Fariseo Nicodemo, Jesús le dice: "...de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios...de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios." (Juan 3:3,5). Y también dijo el Señor: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." (Mateo 7:21).
Como vemos, el reino de Cristo está en todas partes de la Biblia. Es la esperanza central de la Iglesia. De hecho, los teólogos están unánimemente de acuerdo que este es el tema central de las Escrituras. Jesús habló de él desde el mismo inicio de su ministerio (Marcos 1:1,14,15) hasta en el final de él (Hechos 1:3,6,7).
Es un hecho indiscutible que Jesús vino para proclamar el establecimiento del reino. En Lucas 4:43, él había revelado a sus propios seguidores la razón por la cual su Padre le había enviado al mundo hace dos milenios. Él les dijo:
"...es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO." Sí, la misión de Jesús fue la de proclamar su gobierno mundial, desde el trono del reino de David. Él vino para anunciarlo y confirmarlo. Así lo expresó Pablo cuando dijo: "Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, PARA CONFIRMAR LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES." (Romanos 15:8).
Es claro que Cristo NO vino a cambiar las promesas de Dios escritas por los profetas del Antiguo Testamento. Y aunque muchos cristianos contemporáneos pretendan decirnos que Dios tiene otro programa para sus escogidos, lo cierto es que Dios no cambia (Malaquías 3:6); y sus promesas antiguas se cumplirán tarde o temprano.
Mientras que esperamos el cumplimiento de sus promesas, la iglesia deberá estar pidiendo y buscando el reino o gobierno mundial de Jesucristo en esta tierra. Jesús mandó a que pidiéramos lo siguiente: "Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra...Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia..." (Mateo 6:10,33).
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RETOMANDO EL EVANGELIO VERDADERO TAL COMO JESÚS LO ENSEÑÓ

—“El Partido Político y Teocrático que Cristo vino a Edificar”—
Por Ing° Mario A Olcese
Un Evangelio Prístino
Hoy escuchamos por todos lados una infinidad de evangelios que en nada se parecen al evangelio que Cristo y sus apóstoles predicaron. Hoy escuchamos entre los Católicos Romanos el llamado “Evangelio social”, y entre los evangélicos, el llamado “evangelio de la prosperidad”. Ninguno de estos evangelios es el evangelio que Cristo predicó, y de hecho, no encontramos esas frases en ninguna parte de las Escrituras. Lo sorprendente del caso es que millones de así llamados “cristianos” han aceptado estos evangelios falsos para olvidarse del verdadero que es el Reino de Dios y la muerte, sepultura y resurrección al tercer día de Jesucristo. El Reino de Dios es poco o casi nada predicado en las iglesias, y lo más grave es que cuando uno le pregunta a un evangélico o a un católico de qué se trata el evangelio, uno recibe una variedad de respuestas que no se ajustan a lo enseñado por Cristo. Estos “cristianos” parecen haberse olvidado de la advertencia Paulina a los Gálatas, y que dice: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gál. 1:6-9). ¡Usted puede ser un anatema (maldito) si predica o enseña un evangelio que no es el genuino!
El Evangelio y el nuevo gobierno mundial divino de Justicia
Cuando nuestro Señor estuvo en nuestro planeta hace dos milenios, él se esmeró en dar a conocer el mensaje de Dios a su pueblo. En Lucas 4:43 él dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios porque para esto he sido enviado”. Aquí Jesús no dijo que fue enviado para bendecir a todos los hombres en la presente edad maligna, sino a “introducirnos” en el reino de Dios (Col. 1:13), y a reclutar a los herederos de dicho reino venidero (Lucas 12:32). Jesús vino a formar su equipo de gobierno (su iglesia), y a escoger a los mejores candidatos, a los más preparados, probos, y dignos, para cargos de mayor responsabilidad dentro de su “gabinete” (Apocalipsis 2:27 “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”; Apocalipsis 3:21; “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”; Lucas 19:15-19: “Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. ).
Durante estos dos mil años de ausencia, él ha estado guiando e inspirando a los suyos a través de su espíritu para formar su equipo de gobierno (príncipes, ministros, viceministros, etc) a través de la labor esmerada de sus fieles pastores y maestros que él constituyó para el perfeccionamiento de Su iglesia (Efe. 4:11-13). La razón de ser de la venida de Cristo a nuestro mundo no fue sólo la de salvar a los hombres de la condenación debido al pecado, sino también para prometerles una participación activa en su nuevo gobierno mundial, que es su reino milenario venidero de justicia y paz, si resultaran fieles hasta el final (“Yo os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí” para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando (gobernando) a las doce tribus de Israel”, Lucas 22:29,30).
Jesús y Satanás
El Señor Jesucristo, el futuro Rey Presidente Mundial, es la pesadilla más grande para Satanás. Satanás es el actual Presidente y Líder Mundial que viene rigiendo el presente mundo malo a través de cientos de gobiernos títeres. El Apóstol Pablo llama a Satanás “El dios de este mundo”. El es el verdadero gobernante de las naciones, el líder detrás de todas las naciones gentiles. Juan dijo que todo el mundo yace bajo el poder del maligno (1 Juan 5:19).
Recordemos que la primera cosa que intentó el diablo fue asesinar al bebé Jesús a través de un edicto del rey Herodes, y luego hacerlo caer bajo su influjo cuando estuvo andando en el desierto de Judea por 40 días. El diablo sabía que Cristo no sólo le arrebataría servidores sino que finalmente sería destituido o depuesto de su dominio mundial para que se pudiese restaurar en la tierra un nuevo reino o gobierno mundial presidido por el Mesías, Hijo de Dios. El diablo sabía que Cristo, como simiente de la mujer, pisaría su cabeza y lo destruiría, y por eso lo atacó desde el principio, arremetiendo fieramente contra Él, e intentándolo asesinar desde su infancia, y luego hacerlo caer con sus tentaciones durante todo su ministerio. En el desierto, el diablo le ofreció a Jesús su reino, y su dominio mundial, si sólo le rendía su adoración postrada (Mateo 4:8, 9: “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”) en un intento desesperado de evitar su futura deposición por Él. El quiso astutamente aliarse con su enemigo y hacerlo parte de su dominio maligno en la era presente. Pero Jesús, conocedor de las artimañas del diablo, lo rechazó sin demora. El destino fatal del diablo y de sus ángeles estaba ya determinado desde el mismo principio de su extraordinario ministerio. Nada podría cambiarlo.
Jesús percibió cómo ciertos judíos, sin saberlo, servían a Satanás, y por esto él los llamó ‘hijos del diablo’… ¿Por qué? Porque sencillamente estaban haciendo la voluntad de su padre y jefe (Juan 8:44). No obstante, para estos Judíos ciegos, Jesús era el que estaba endemoniado (v.48). ¡Así engaña el diablo! En distintas ocasiones, tanto Judas, como Pedro, fueron llamados “diablo” y “Satanás” respectivamente por Jesús cuando se dejaron influenciar por el enemigo por ciertos hechos o palabras malignas. El problema con los siervos de Satán es que no se dan cuenta de que están siendo manipulados por él para destruir o a atormentar a los hijos de Dios (2 Cor. 12:7). Se hace necesario, entonces, deponer al diablo de su trono maligno, y establecer un nuevo gobierno justo y perfecto a manos del Hijo de Dios (Rom. 16:20). Si no se depone al diablo, el trabajo de Cristo se verá constantemente obstaculizado con revueltas y conflictos. Por eso en Apocalipsis 20:1-4 se nos revela que el diablo y sus servidores angélicos serán lanzados y atados al abismo por mil años y entonces el gobierno revolucionario y renovador de Cristo se restaurará en la tierra. Los hijos de la luz reemplazarán a los hijos de las tinieblas, y la tierra disfrutará de una era nunca antes vista, donde los animales más feroces y hostiles entre sí vivirán en armonía.
Por fin llegará el día en que las revoluciones sociales, las guerras entre naciones, el terrorismo internacional, los desplazados, y los dictadores malignos, dejarán de existir. La constante lucha entre el bien y el mal habrá terminado finalmente, cuando el bien triunfe sobre el mal, y el diablo, la serpiente antigua, sea removido de nuestro planeta y “encarcelado” en el abismo. La enemistad (predicha en Génesis 3:15) que ha venido coexistiendo entre las dos simientes (la de la mujer y la de la serpiente), habrá finalmente terminado.
Vivir en el Cielo no es la Promesa de Cristo
El mensaje de Dios es el evangelio de la paz, del reino, o del gobierno divino venidero en la tierra en la persona de Jesucristo (Hechos 10:36). Un mensaje o “Buena Nueva” (= ‘evangelio’) que tiene que hacer con la política mundial. Nadie que enseñe otra cosa puede estar enseñando el evangelio original, y menos, aquellos que nos predican que esta tierra será destruida y que nosotros partiremos al cielo para vivir con “angelitos alados” tocando un arpa o una lira de oro al lado de los seres celestiales. Hay definitivamente un prejuicio enorme hacia un reino o gobierno teocrático en la tierra por mil años. Para algunos “cristianos” esta enseñanza es muy “Judía”, y para muchos sectarios, clasistas, y racistas, los Judíos no son sino un pueblo paria, maldito, y aborrecible, que perdió todos sus derechos de primogenitura. Hay ciertamente muchos hombres que no quieren que Cristo reine sobre ellos, ni ahora, ni nunca, y rechazan su señorío o autoridad. Éstos serán destruidos por Cristo cuando él regrese en gloria (Lucas 19:27: “Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí”).
Jesús jamás enseñó que partiríamos al cielo para estar para siempre con él. Usted no encontrará a Jesús ofreciendo a sus seguidores el cielo como el paradero final de la carrera cristiana, sino “el reino de los cielos” lo cual es muy distinto. Desgraciadamente muchos todavía confunden la frase “reino de los cielos” con la locución “reino en los cielos”.
Yo lo reto a usted a que me presente tan solo un texto donde se nos prometa el cielo si somos fieles hasta el final de nuestra carrera cristiana. Sólo uno!
El Reino y San Agustín
La Iglesia Católica por siglos se ha encargado de desdeñar y estigmatizar a los judíos acusándolos de matar a Jesús. Los padres de la Iglesia, y en especial los que se dejaron influenciar por las ideas gnósticas de los primeros siglos de la Era Cristiana, adoptaron la creencia de la supervivencia del alma después de la muerte física (Platonismo-Gnosticismo) y la partida de ésta (el alma) al cielo en el momento de la muerte. Así, el reino milenario “Judío” en la nueva tierra se esfumó y se hizo innecesario, siendo este reino espiritualizado o alegorizado por pura conveniencia de la iglesia Universal. Ahora el reino o gobierno literal de Cristo en la tierra prometida fue reemplazado por la noción Agustiniana de un “reino eclesiástico”. Es decir, para “San Agustín de Hipona” (Padre insigne del romanismo del siglo IV) el reino es la misma Iglesia organizada, la cual reina en la tierra sobre las naciones, ejerciendo su poder y autoridad bajo órdenes del Papado y de la curia romana. Convenientemente la Iglesia Universal se adueñó de las promesas muy judías para justificar su poder temporal, y dominar sobre todos los pueblos de la tierra. Ahora la Iglesia Universal era el reino hecho realidad en todo el mundo, al adjudicarse todas las promesas pertenecientes a la era venidera para la presente era, que es la era maligna, la era de Satanás. Para Agustín, y mil millones de Católicos en todo el mundo, el evangelio original de un reino teocrático Judío se convirtió prácticamente en una esperanza obsoleta, siendo este reino mesiánico futuro reemplazado por un reino que está ya “presente” en la tierra...¡y por espacio de casi dos milenios! Así, de un plumazo, el esperado reino restaurado teocrático Judío para la parusía ya no se hace necesario hoy, y más bien se ha convertido simplemente en una vana ilusión y una vana expectativa de los premilenaristas. El amilenialismo y postmilenialismo reemplazaron al premilenialismo apostólico y el pasaje de Apocalipsis 20 fue reinterpretado y hasta considerado irrelevante.
Si como sostenemos, la iglesia Universal realmente apostató de la fe en muchas de sus prácticas y doctrinas, entonces debemos tener cuidado con su doctrina del "reino eclesiástico", pues ésta muy bien puede ser una de sus más grandes apostasías ideadas por Satanás para desvirtuar el verdadero evangelio del reino tal como Jesús y sus apóstoles lo enseñaron. Esto es serio, porque finalmente podría ser otra causa de perdición para millones de potenciales creyentes y a una infinidad de creyentes ya comprometidos. Jesús enseñó que aquellos que no quieren aceptarlo como Rey y Señor del reino milenario que se restaurará en su segunda venida, no podrán ser salvos. Usted puede decir que Cristo es “el Rey y Señor de su vida”, pero si usted no está dispuesto a aceptarlo a Él como el venidero Rey y Presidente de la nueva sociedad que Él personalmente restaurará en este mundo, y se le hace difícil creer que Él volverá a pisar nuestro mundo para gobernar en persona entre los hombres, entonces usted corre el riesgo de no ser incluido en su partido divino y en su gobierno que por espacio de casi 20 siglos él ha estado construyendo o edificando (Lucas 19:27).
Nuestra Misión, como Iglesia Mesiánica, es anunciar el Partido de Cristo, y convocar a más adherentes
Es evidente que Cristo vino a edificar su iglesia (sus partidarios de su nuevo gobierno mundial). Su misión principal en la tierra fue arrebatar seguidores al diablo y atraerlos a su nuevo partido milenario a fin de restaurar juntos el gobierno o reino de la justicia y paz verdaderos (Col. 1:13). Sus seguidores estaban muy conscientes de la misión de Cristo como el restaurador del gobierno o reino davídico, que le preguntaron poco antes de volver al Padre, lo siguiente: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Ellos sabían que Jesús era el Mesías y que restauraría el gobierno davídico en Jerusalén como Líder y Presidente de ese antiguo partido de Dios. Ahora, viendo ellos que Jesús “tardaba” en llevarlo a cabo, le preguntaron si Él lo inauguraría en sus tiempos. Ellos querían gobernar con él, y deseaban deponer el dominio satánico representado por el abusivo e impío Imperio Romano. Pero Jesús no los reprendió por semejante “extraña” pregunta como algunos han querido hacernos creer, como si ésta hubiera sido tonta y fuera de lugar. Al contrario, en el verso 7 Jesús les dice: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Es decir, Jesús no los reprende en ningún momento por su pregunta supuestamente absurda o tonta, sino que más bien la valida, diciéndoles que el tiempo para que se restaure dicho reino en Jerusalén sólo lo sabe Su Padre (v. 7).
Ahora noten ustedes que los discípulos tendrían primero que estar anunciando y dando testimonio de Jesús y de su reino hasta que él volviera a restaurarlo. Ellos tendrían que estar captando adeptos para su causa, y arrebatando a los pecadores de la garras del diablo (Col. 1:13, 2 Timoteo 2:25,26). Su primera venida había sido para anunciar la cercanía de su reino y establecer las condiciones para ingresar en él, como están enunciados en el Sermón del Monte (Mateo 5), y en Gálatas 5:16-26 por Pablo. Sin embargo, muchos cristianos creen que Cristo cumplió todo lo prometido en un periodo muy corto de tiempo, cuando se destruyó el templo Judío en el año 70 DC. Estos son los llamados preteristas extremos o totales, los partidarios de la Escatología Realizada. Estos creen que Cristo estableció su reino en el primer siglo, y que su venida, y la resurrección de los muertos ocurrieron en el año 70 DC. Sin embargo, estos exégetas se encuentran con grandes problemas para explicar ciertos eventos predichos en Mateo 24, como es el caso de la resurrección de los muertos, y la venida física y personal de Cristo a esta misma tierra. De allí que aparecen los llamados “preteristas parciales”, los más moderados en esta corriente escatológica, y que sostienen que la parusía y la resurrección descansan aún en el futuro. Pero los preteristas extremos nos quieren hacer creer que la parusía de Cristo ocurrió en el año 70 DC, cuando en realidad Jesús fue muy claro al detallar la forma de su regreso glorioso, la cual no encaja con la supuesta “parusía” de Cristo expuesta por ellos. Les recomiendo que lean mi artículo sobre “La Señal de la Venida de Cristo” que aparece en mi sitio web: www.elevangeliodelreino.org en el link “el Reino”.
Retomando el tema, Jesús les dijo a sus discípulos que a ellos no les correspondía saber los tiempos o las sazones para la restauración del reino de Dios. Además les dijo que mientras durará su ausencia, ellos debían dar testimonio de él, y de su futuro reino o gobierno mundial (Hechos 1:7; Mateo 24:14). Y así lo hicieron. Vemos a Pablo, por ejemplo, predicando el reino de Dios entre los gentiles. En Roma, él se la pasó dos años enteros preso en una casa rentada (“porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena, dijo él”, Hechos 28:20), y recibía a todos los que le visitaban “a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas… Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.” (Hechos 28:23, 30,31). Fíjense ustedes cómo Pablo hablaba desde la mañana hasta la tarde sobre Jesucristo y de su Reino o gobierno --- “la esperanza de Israel”--- a los que le visitaban. Era su tema central y la razón de ser de su ministerio. Sin embargo, los predicadores de hoy se la pasan predicando desde la mañana hasta la tarde el evangelio de la prosperidad, de la riqueza, de la bendición material y nada en absoluto sobre el Reino o gobierno de Cristo que él implantará en esta tierra decadente y moribunda. Simplemente son evangelios y evangelistas fraudulentos. A éstos no hay que recibirlos ni decirles "Bienvenidos". San Juan dice: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”. (2 Juan 9-11). ¡Usted no puede perder su tiempo escuchando a esos mensajeros del diablo!
Ahora observemos algo de lo ocurrido en Tesálonica, pues aquí vamos a descubrir qué predicaban los cristianos a los gentiles y a los judíos del lugar. Dice Hechos 17:1-7:
“Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo (es decir, el futuro Gobernante del partido o reino de Dios). Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús”. Tomen nota que los cristianos en Tesálonica eran considerados como revoltosos o como predicadores de un nuevo gobierno y de un nuevo rey como lo era César. Su mensaje tenía sabor político, y era una proclama de esperanza para las masas oprimidas por los gobernantes injustos e imperfectos. De modo que afirmar que el mensaje del reino de Dios es un mensaje que nada tiene que ver con la política, o con los gobiernos humanos, es una falacia. Los cristianos auténticos son pregoneros de un nuevo gobierno y de un nuevo Líder justo y poderoso, que cambiará realmente las estructuras decadentes de nuestra sociedad. Estamos llamados a formar el partido de Dios, con Cristo como el futuro Presidente del Maravilloso Gobierno Davídico Mesiánico Restaurado.
Debemos anunciar al mundo que hay un personaje ideal o idóneo para el cargo de Presidente del Mundo llamado Jesucristo. Tenemos que “trastornar” al mundo con este personaje revolucionario, cuyo mensaje trae la esperanza de la justicia y de la paz permanentes a nuestro mundo, cuando los malvados e injustos reciban el justo pago por sus abusos cometidos contra los más desposeídos de esta tierra, y los pobres sean enriquecidos como príncipes en su reino o gobierno. En ese tiempo los creyentes serán realmente prósperos al lado del hombre más rico y poderoso que existirá… Jesús, el Cristo.
Necesitamos reavivar este mensaje apostólico del reino venidero de justicia, y no desviarnos con prédicas extrañas como: "recibe a Jesús en tu corazón", "Haz de Jesús el Señor y Rey de tu vida", "Acéptalo a Jesús como tu salvador personal", y frases por el estilo. Me pregunto, ¿cómo puede alguno aceptar al Mesías si no entiende nada de lo que este Mesías hará en este mundo malo cuando él regrese, y más bien les estamos enseñando doctrinas católicas?
¿PUEDEN ACASO LAS DAMAS CRISTIANAS SER PASTORAS O CO-PASTORAS EN LA IGLESIA? —¡PUES, NO!
Por Ing° Mario A Olcese
Refrán: A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión
"Obispa" Anglicana
El Pastorado Femenino
En estos días vemos una enorme proliferación de iglesias cuyos líderes son mujeres. Estas damas han tomado el control de sus iglesias y han sido nombradas, o se han hecho nombrar, pastoras o co –pastoras. Sin embargo, esta innovación de los llamados presbiterianos y evangélicos “revisionistas” no puede sustentarse con la Biblia, ya que ella no permite el nombramiento de mujeres obispos en la congregación cristiana. Sólo nos basta leer todas las epístolas Paulinas, por ejemplo, para descubrir que Pablo nunca se dirigió a una mujer obispo. Al contrario, en su carta a Timoteo, él dice: “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar” (1 Timoteo 3:2). Es decir, Pablo dice que el obispo debe ser esposo de una sola mujer, y nunca que la “Obispa” debe ser esposa de un solo hombre.
El Hombre como Cabeza de la Mujer
Las Escrituras nos dicen que la cabeza de la mujer es el hombre, y ella debe sujetarse a su marido en todo. Esto sería un gran problema si es que en la iglesia la esposa fuese la líder y no el marido. ¿Podría una esposa que es “Obispo” sujetarse a su marido que es sólo un miembro más dentro de la feligresía o congregación? Claro que no. Pero además Pablo dice: “Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. 35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación” (1 Corintios 14:34).
El Hombre fue creado primero que la mujer
La razón fundamental por la cual la mujer debe someterse o sujetarse al marido es que ella fue creada después que el hombre. Dice Pablo así: “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. 12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.13 Porque Adán fue formado primero, después Eva; 14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.15 Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia” (1 Tim. 2:11-15).
Dios es un Dios de orden
Es claro que Dios, el Dios de orden (1 Cor. 14:33), ha establecido un orden para todas las cosas, aun para los seres humanos. Por esto Pablo nos dice: “Pero hágase todo decentemente y con orden” (1 Cor. 14:40). Y a los Corintios les dice: “Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo”. Sin embargo, en 1 Corintios 11:2-19 encontramos una discordia entre la autoridad del hombre y de la mujer, y Pablo se ve precisado a decir: “Las pondré en orden cuando yo fuere” (v.34).
Me pregunto si Pablo diría lo mismo hoy si viera a tantas mujeres que han usurpado el lugar de los hombres. ¡Se iría de espaldas al ver a tantas “Pastoras” dirigiendo la iglesia del Señor!
Apologista. (molceses@hotmail.com)
www.elevangeliodelreino.org
Si Satanás el Diablo es la Personificación del mal, ¿es Dios la Personificación del bien?
Por Ing. Mario A Olcese (Apologista)
Hay una corriente moderna de teólogos Católicos, Protestantes y Judíos que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Estos exégetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval de origen pagano. Por ejemplo, para el teólogo R. Bultmann las figuras cósmicas como ángeles o demonios no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para este teólogo de renombre el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para Bultmann el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo según él es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios.
Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: “Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’... La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i; 17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal”.
Pero el razonamiento de Bultmann, Haag, y de muchos otros como ellos, es peligroso ya que de igual forma podríamos comparar Lucas 13:18 con Lucas 7:31 y obtendríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos:
“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?”
(Lucas 7:31)
“Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?” (Lucas 13:18).
Si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!.
También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos:
Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios...”
1 Pedro 2:13: “Someteos... al rey como a superior.”
Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes---Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.
Por su parte, P. Schoonenberg no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann. De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas. No obstante, la gran mayoría de creyentes Católicos y Protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.
El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser “siervos de Dios” (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir “siervos de la justicia” (Romanos 6: 18). Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.
Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno.
El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos” (12).
El Que Practica el Pecado Es del Diablo (1 Juan 3:8)
El Apóstol Juan nos dice que todo aquel que practica el pecado es DEL Diablo. Esto refutaría la posición de Haag (y Bultmann) en el sentido de que el pecador es diablo cuando peca. Pero si el pecador es diablo cuando peca, entonces Juan debió decir: "El que practica el pecado es diablo". ¡Pero él no dijo eso! El dijo claramente: "El que practica el pecado es DEL diablo", es decir, le pertenece al diablo y se convierte en su esclavo. Esto probaría que el diablo es una persona que puede someter y dominar a otra y hacerla su siervo.
El Diablo peca desde el Principio (1 Juan 3:8)
Si el Diablo peca desde el principio, entonces es un ser que tiene voluntad propia y goza de libre albedrío. Nadie puede pecar si antes no se deja seducir por su propia concupiscencia. De alguna manera el Diablo que presenta Juan es un ser que decidió violar las leyes del Eterno. No es alguien creado malo, sino una criatura que escogió el mal camino. Tampoco es un ser humano, pues Juan dice que peca (no "pecó") desde el principio. ¿Cuál principio? Pues según el contexto (1 Juan 1:1)---¡Desde el principio de todo lo creado! Esto demostraría que el diablo de Juan no era un ser humano en particular, sino un ser cósmico, longevo, y que de alguna manera viene pecando desde la misma creación del mundo.
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Bibliografía
1.- Brown, J.B.‘Satanás, La Primitiva Tradición Cristiana’, Fondo Cultura Económica, 1986, p.27
1b.- págs 27,28.
2.- Balducci, C. “El Diablo...existe y se puede reconocerlo”, Ed. Paulinas, 1991, págs.15,16.
3.- Zähringer, C. I. Demoni en A.V., Mysterium Salutis, IV, Brescia, 1970, 790.
4.- Bortone, O. (Demonio, en DES 1, pág.7; Satana, en DES II, 1679-80, Satana, Roma, 1978).
5.- Kertelge K., Diabolo, demoni, esorcismi in prospettiva biblica, en W. KASPER-K. LEHMANN, Diabolo-demoni-possesione, Brescia, 1983, pag.7)
6.- Paytuvi, C. El Diablo. Editorial Maucci, 1961, págs 69,70.
7.- Clemente 51:1 “del adversario”. El NT y los autores cristianos usaban Antikeimenos como “enemigo” o “adversario”. Véase F.X. Gokey, La Terminología para el Diablo y los Espíritus Malignos en los Padres Apostólicos (Washington, 1961, pgs 68,69; J. Quasten, Patrology, vol. 1, pp. 42-53.
8.- “Soberano de esta época”. Carta a los efesios, 17:1, 19:1; a los magnesianos, 1:2; a los romanos, 7:1).
9.- Barnard, L. Justino Mártir: Su Vida y Pensamiento (Cambridge, 1967, pág. 107).
10.- Papini, G. El Diablo, EMECÉ editores, 1954, pags 75,76.
11.- Brown, J.B. Satanás, La primitiva tradición cristiana, pág. 40.
12.- Cipriani, S. Satanás en la Tradición Bíblica, texto de una conferencia dictada en Potenza, págs 1,2, 1988.
EL DIABLO: ¿ES ACASO UN
MITO MEDIEVAL?
Por Ing° Mario A Olcese
El Diablo: ¿Mito o Revelación Divina?
Mucho se ha hablado del diablo y de sus ángeles en la religión cristiana, y aun, en las no cristianas. Si hay algo que tienen en común las religiones del mundo, es sobre la creencia en la existencia de poderes espirituales maléficos y benéficos. No obstante, hay quienes sostienen que la fe en el diablo es pura superstición, y por tanto, es una creencia originalmente pagana. Pero, ¿podría ser la creencia en el diablo y los demonios pura superstición pagana, sólo por el hecho de que los paganos creían en ellos? Es bien sabido, por ejemplo, que las religiones paganas tienen dentro de sus tradiciones, la existencia de un diluvio universal. ¿Diremos, entonces, que el diluvio es pura superstición o una mitología pagana, simplemente porque los paganos Mayas, Asirios, etc, lo aceptaron o creyeron? Además, ¿diremos que los sacrificios de animales del Antiguo Testamento tienen un origen pagano sólo porque los paganos también ofrecían animales en sacrificio a sus dioses? Si, los hebreos también ofrecían sacrificios de animales a Su Dios, pero ello no quiere decir que los hebreos eran paganos. Los Incas creyeron que una pareja de esposos fundaron el Imperio Inca. Es decir, que dos personas (Manco Cápac y Mama Ocllo) dieron origen a la raza Inca. ¿Diremos que la historia de la primera pareja humana: Adán y Eva, tiene un origen pagano, simplemente porque los Incas paganos también creyeron que una pareja de esposos fundó su imperio?
Lo cierto es que la Biblia habla del Diablo como una persona cósmica que tienta, seduce, miente, asesina, arrebata, engaña, confunde, contradice, etc. Negar esta verdad es negar la inspiración de las Santas Escrituras, las cuales nos hablan de un ‘Satan’ (en Hebreo= el obstructor” ) o ‘diabolos’ (En Griego = ‘Diablo’ = adversario, calumniador). En el Nuevo Testamento el príncipe de este mundo de espacio (kosmos), y de tiempo (aión), es el diablo; en contraste con Jesús, cuyo reino no es de este mundo.
Apelativos del Ángel Caído
El apelativo más usado para el diablo es “espíritu maligno”, nombre que sumado a su forma singular y plural se halla 76 veces. Luego sigue con 63 casos y casi siempre en plural el término “demonio”, del griego daimónion, y que indicaría la acción maléfica que inyectan esos malos espíritus en oposición a los buenos ángeles. También aparecen “Satanás” y “diablo” 36 veces cada uno. Estos son los 4 nombres más usados en el Nuevo Testamento para señalar a los malos ángeles en 211 textos bíblicos. Y sumado a esas 211 citas donde aparecen esos 4 términos para los ángeles caídos, hay por lo menos otros 300 textos bíblicos donde aparecen indistintamente los nombres acusador, dios de este mundo, el enemigo, el tentador, el malvado, homicida desde el principio, padre de la mentira, pecador desde el principio, príncipe de este mundo, serpiente, espíritu malo, espíritu inmundo, espíritu impuro, etc.
El Diablo Según los Teólogos Contemporáneos
El Diablo, según las Escrituras, pretendió hacer caer a Cristo en el desierto, pero fracasó. Pretendió que Cristo fuera asesinado reiteradamente y busca que sus seguidores se rebelen contra la autoridad de Cristo. También se le presenta como aquél que obsesiona y posee a los hombres, e induce al pecado. Se puede afirmar, como dice Jeffrey Burton Russell, que hay una “experiencia del Diablo”, así como existe una “experiencia de Dios” (1). También Burton Russell añade: “Negar la existencia y la importancia central del Diablo en el cristianismo es contravenir las enseñanzas apostólicas y la evolución histórica de la doctrina cristiana...Si el Diablo no existe, entonces el cristianismo se ha equivocado totalmente en un aspecto central, desde sus inicios”. (1b)
Por su parte, el reconocido teólogo católico, Corrado Balducci, dice sobre el Diablo, lo siguiente: “Puesto que el demonio pertenece a las verdades reveladas, no es algo opcional, es decir, un algo que podemos descartar, sino una verdad que debemos creer, porque desgraciadamente existe; ciertamente no por culpa nuestra y menos porque lo ha querido Dios, sino sólo y exclusivamente por culpa suya, que en plena libertad de ángel de la luz se convirtió en ángel de las tinieblas” (2).
El Teólogo D. Zähringer dice del Diablo lo siguiente: “Desde su primer comienzo y con creciente seguridad ella (la revelación) afirma la existencia de espíritus malignos” (3) Y como dice el teólogo E. Bortone: “Para quitar a Satanás de la Sagrada Escritura habría que rasgar muchas páginas del Antiguo Testamento, y muchísimas del Nuevo, con el resultado de que se harían ininteligibles”. (4) K. Kertelge escribió: “No hay duda de que Jesús, sus discípulos y los autores de los escritos del Nuevo Testamento tuvieron en cuenta la existencia del diablo y de los demonios”(5). El teólogo A. Winklhofer afirmó estar convencido de que el testimonio de la Escritura nos obliga a admitir la existencia de “espíritus personales malos”. En su libro Schweizerische Kirchenzeitung nos dice que la redención de Cristo carecería de sentido si no existiera el diablo. Él estaba convencido, como lo cita en su Traktak, haciendo referencia a A. Lefévre, que “Es difícil creer en Cristo sin creer al mismo tiempo en su adversario, el demonio”.
La creencia de un poder Satánico que se opone al poder Divino no es de origen pagano o Persa. El dualismo Persa supone a dos entidades divinas y eternas que se oponen entre sí en una infinita pugna entre ellas: El dios bueno Ahura Mazda enfrenta los ataques de los daevas (demonios), siendo el principal Anro Mainyus (Arriman), el cruel espíritu malo, demonio entre los demonios---Daevanam Daeva--- que combate incesantemente a Ahura Mazda y sus “fieles servidores” como Zoroastro (6). Pero en el cristianismo, este dualismo es moderado, pues considera al Diablo como no eterno y sujeto a la voluntad del Eterno buen Dios. Este Diablo bíblico y sus demonios serán finalmente vencidos y destruidos para siempre (Apocalipsis 20: 10, Hebreos 2: 14). En otras palabras, Dios es más poderoso que el Diablo, aunque a éste se le permite un cierto grado de libertad para probar a los hombres con tentaciones y desgracias físicas y espirituales (Hechos 10: 38). Sin duda, el hombre no es tentado por Dios, pues Él, ni tienta, ni es tentado por nadie (Santiago 1:13). Esa función sólo le compete al Adversario y Obstaculizador----Satán, el singular enemigo de Dios y Su creación.
El Diablo, El Primer Pecador de la Historia
Juan dice que el Diablo ha estado pecando desde “el principio”: “...porque el Diablo peca desde el principio...” (I Juan 3: 8). Aquí hay pues un misterioso personaje que peca desde el “principio” de algo. En la Biblia encontramos esa palabra en Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Entonces se podría suponer que el Diablo viene pecando contra Dios desde el principio de la creación de los cielos y la tierra (universo), lo cual supondría que él no es una criatura humana sino angélica que vive desde hace millones de años. Recordemos que la vida humana fue muy posterior a la creación del universo. En Apocalipsis 3:14 se habla del “principio de la creación de Dios”, de modo que la palabra “principio” tiene relación con el inicio de la creación del universo. Por otro lado, recordemos que Jesús afirma que el Diablo ha sido homicida desde el principio (Juan 8: 44), haciendo referencia a la creación del Génesis, cuando Abel es asesinado por Caín, un hijo del diablo (1 Juan 3:12). De modo que “principio” puede referirse a la creación del universo, o bien, al principio de la creación humana en la tierra. Si comparamos 1 Juan 3:8 con Juan 8:44, llegaríamos a concluir que “principio” se refiere a la creación humana: Adán y Eva, y cuando éstos engendran a sus dos primeros hijos. Si este es el caso, este personaje, como diablo, no tiene menos de 4 mil años de edad.
Es claro que el diablo es un personaje antiguo, de larga data, pues Juan escribe: “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:9). “Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años” (Apocalipsis 20: 2).
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Lo Que Los Padres Apostólicos Creyeron del Diablo
Los Padres de la Iglesia se inclinaron decididamente por definir al Diablo como un ángel rebelde y caído. Entre los años 94 y 97 DC, Clemente I, obispo de Roma escribió su carta a la iglesia de Corinto, la cual estaba dividida en facciones. En ella Clemente anhelaba la unidad y la reconciliación, así como el perdón de sus pecados que habían cometido “a instancias del adversario”. Aquí se puede ver una primera mención de un diablo que incita a los creyentes y los divide (7).
Las cartas de Ignacio, obispo de Antioquia, martirizado en el 107 DC, son interesantes. Para él el Diablo era el “soberano de esta época”. Habló del conflicto entre los aeones antiguos y los nuevos, entre el reino de este mundo y el reino de Dios. Él sostuvo que el eón o época actual, es perverso; ha sido gobernado por la maldad desde la caída de la primera pareja en Edén. No obstante, la Encarnación ha arrebatado el poder de este antiguo eón, que será destruido finalmente por la parusía, o la segunda venida de Cristo. Jesucristo introducirá un nuevo eón, una nuera era donde habrá una renovación total del mundo y sus habitantes (8). También Ignacio sostuvo que existen huestes de ángeles. Algunos son malignos y siguen al Diablo. Creyó que Dios siempre limitaba el poder y la sabiduría de Satanás.
La “Epístola de Bernabé” escrita entre los años 117-119 DC, Bernabé hacía de la lucha entre dos senderos opuestos o de dos reinos. Sostenía que la actual era o mundo es perversa y que está bajo el control del Diablo. En cambio, sostenía que la parusía de Cristo acabará con el reino diabólico para dar paso al reino de Cristo donde imperará la justicia. Enseñó que los ángeles hicieron su elección, y algunos se fueron al mal y con el Diablo, y se convirtieron en ángeles de las tinieblas. Otro grupo más numeroso hizo su elección por Dios, los cuales son los ángeles de la luz. Bernabé sostenía que los ángeles de las tinieblas seducen a los que andan en la luz para llevarlos a las tinieblas, y separarlos del reino futuro de Dios. Él enseñó que el Diablo obsesiona, y posesiona a los hombres para enajenarlos y trata de torcer las voluntades.
San Policarpo, obispo de Esmirna, martirizado cerca del año 156 DC, habló de múltiples planes que urde el Diablo contra los mártires, y el uso de torturas prolongadas para hacernos renegar de la fe. Decía que si bien el Diablo actuaba en nuestros corazones, también lo hace el Espíritu Santo. Policarpo decía que “quien tuerza las palabras de Cristo para acomodarlas a sus propios deseos y diga que no hay resurrección ni juicio es el primogénito de Satanás”. Policarpo creyó que se puede “pertenecer a Dios”, o sea, los creyentes; o “pertenecer al Diablo”, o sea, los herejes.
El Pastor de Hermas, escrito en 140 DC, y primer libro cristiano de interés pastoral; el cual tuvo valor de inspirado en la segunda mitad del siglo II, hace hincapié a la batalla entre los espíritus buenos y malos en el corazón humano. Hay dos caminos, uno recto y otro sinuoso; y dos ciudades, la ciudad del Señor y la ciudad de aquellos que se oponen.
El Diablo Según Justino Mártir
Justino fue el primer padre apologético, y un gran teólogo cristiano. Él fue el primero en tratar el asunto del mal en términos teológicos, y por tanto, ejerció una influencia enorme durante siglos. La “conciencia del elemento demoníaco en el universo fue central en la cosmovisión de Justino” (9).
Tanto para Justino y los cristianos del siglo II, Cristo y la iglesia habían entablado una batalla cósmica
Con el Diablo y sus huestes. Por cierto que Justino era un fiel creyente en los ángeles como criaturas espirituales. Justino creía que Dios designa una nación, área o persona a cada ángel para que rijan el mundo, y el deber de los ángeles es obedecer a Dios, de lo contrario pecan. Para Justino, los gigantes pecadores fueron ángeles de las naciones que faltaron a su deber. Justino no es claro sobre la naturaleza de su pecado, pero creía bastante en la teología de los gigantes lujuriosos. Justino aceptó la creencia apocalíptica de que gigantes engendraron hijos con mujeres humanas. Para él existen dos tipos al menos de espíritus malignos fuera del Diablo: Los ángeles caídos y los hijos que éstos engendraron. Pero en el siglo V desapareció esta creencia de Justino. También Justino equipara al Satanás del AT con la serpiente del Génesis. Creyó que Satanás es el tentador de Adán y Eva, el tentador de Jesús, la serpiente y el príncipe de los demonios. El poder de Jesús se contrapone al poder Satánico, cuya destrucción, para Justino, es una de las principales funciones de la obra de Cristo (Dial. 78, 116: El poder---dynamis--- del Diablo contra el dynamis de Cristo).
Justino sostiene que el Diablo supo desde el comienzo de la pasión de Cristo que su condena era inevitable, aunque ha seguido luchando vanamente contra su fatal destino, tratando de destruir la obra salvadora de Cristo en la iglesia. Y lo que hace no tiene perdón porque el diablo no tiene la capacidad ni la voluntad para arrepentirse. También Justino cree que el Diablo tentó a Cristo, pero al no lograr corromperlo, se ha dirigido a obstaculizar su obra dividiendo a la comunidad cristiana y conduciendo a los cristianos al pecado. El Diablo, decía él, se vale de nuestras debilidades, de nuestras vidas irracionales, de nuestro apego a las cosas mundanas. El creyó que el Diablo se vale de muchos medios para socavar nuestro amor y fidelidad a Cristo. Provoca sueños y visiones para confundirnos y dominarnos. Los demonios nos hacen confundir las malas leyes con las buenas. También creyó que los demonios nos poseen, que causan enfermedades y la locura. Nos enseñan pecados y nos inducen a practicarlos (Dial. 105). También creía que el instrumento más terrible del Diablo es la persecución. Creía que las autoridades que juzgan y condenan a los cristianos están influenciados por los demonios.
La Serpiente Antigua
En el Génesis aparece la figura de la serpiente, el animal más astuto que existía en ese entonces cuando Dios creó a la primera pareja humana. Pero para ser justos, es verdad que las palabras ‘Satanás’ y ‘diablo’ no aparecen en este primer libro de la Biblia, aunque en el libro de Apocalipsis la serpiente viene a ser diablo y Satanás (Apocalipsis 12:9; 20:2). Pero, ¿sería esta afirmación una prueba definitiva de que no existe un ángel caído? No necesariamente. No obstante, los que niegan la existencia de un Satanás demoníaco y espiritual, sostienen que quien tentó a Eva no fue, ni un hombre, ni un ángel, sino un animal astuto llamado serpiente. Pero nos resulta muy extraño que la habilidad de hablar y razonar la pueda poseer algún animal que no está hecho a la imagen y semejanza de Dios. Una simple serpiente hablante y pensante nos resulta difícil de creer y aceptar, salvo que esté poseída, o sea una encarnación de un espíritu impuro.
De todos modos esta serpiente pudo hablar con Eva y tentarla para que desobedeciera a Dios. No sabemos si esta serpiente estuvo poseída por el demonio, o fue el demonio transformado en serpiente. Pero como dice Giovanni Papini: “La primera apariencia que Satanás cobró en sus encarnaciones terrestres fue la de la serpiente.” Luego dice: “En una de sus visiones, Isaías vio dos serafines con seis alas, que estaban junto al Señor. Pero nosotros sabemos que la palabra saraf significa en hebreo “que quema” y también “serpiente”; y el mismo Isaías la emplea en el sentido de dragón. Es probable, pues, que el nombre de los Serafines—el orden más elevado de los ángeles—derive de saraf, que significa también serpiente” (10). Lo interesante del caso es que finalmente la serpiente es sentenciada a arrastrarse sobre su vientre, y a comer polvo de la tierra (Génesis 3:14). Nada se dice que sería castigada con la mudez, lo cual resulta extraño, pues al principio la serpiente hablaba y hoy ninguna de ellas puede hablar. Pregunto: ¿Por qué no hablan las serpientes hoy si no se las condenó al mutismo? Esto me lleva a creer que la serpiente fue sólo un instrumento de Satanás, el cual, a través de ella, habló a Eva. El hecho que las serpientes se arrastren tiene como finalidad el recordarnos lo que ocurrió en Edén, y de cómo Dios humilló al tentador por haber hecho lo que hizo en contra de la raza humana.
“El Príncipe de este Mundo”
En Juan 16:2, Jesús se refiere a un personaje que lo llama: “El Príncipe de este mundo”(el cual) “ha sido ya juzgado”. Por cierto que nuestro Señor no estaba hablando de sí mismo, puesto que también él dijo: “...porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.” (Juan 14: 30). Además, Jesús dijo que “Mi reino no es de este mundo” ( Juan 18: 36). Entonces, es claro que él hablaba de alguien más, alguien que tiene autoridad en este cosmos, y en esta era maligna. Además, este personaje se caracteriza por haber sido ya juzgado. Este hecho indicaría que no es un humano, puesto que los humanos serán juzgados cuando Cristo regrese por segunda vez en persona a este mundo (2 Timoteo 4:1, Hechos 17:31).
La palabra griega para “Príncipe” en Juan 16:2 es “archon”, que significa literalmente un gobernante político. Como comenta Burton Russeell: “La palabra griega “archon” significa jefe, dirigente, general o soberano. Quizá la mejor traducción sea el tradicional “príncipe”, del latín princeps, “cabeza principal”, “jefe” o “soberano”. Por el uso que hace del N.T del término “arconte de esta era” y por los demás escritos de Ignacio, puede verse con claridad que archön tou aiönou equivale a diabolos “el Diablo” y Satanás a “Satán” (11). Esto quiere decir que Satanás controla los sistemas políticos de esta tierra. Hay un ejemplo de esto en el libro del profeta Daniel, quien recibió una visión profética la cual no pudo interpretar. Entonces Daniel oró a Dios con la esperanza que recibiría el significado de la misma. Daniel tuvo que orar 21 días y entonces se le apareció el ángel del Señor, quien le dice que fue enviado por Dios para revelarle el significado de la visión. El ángel le dijo a Daniel que él fue detenido u obstaculizado de una manera inusual por “El príncipe del reino de Persia” durante 21 días (Daniel 10: 13). En ese entonces el Reino Persa gobernaba el mundo, y era la potencia mundial de turno. Pero no fue un mero hombre que se interpuso al ángel de Dios, sino otra criatura capaz de enfrentarlo, un ángel caído, uno de los generales de Satán quien controlaba al príncipe de Persia. Este poderoso espíritu detrás del príncipe de Persia se interpuso al ángel de Dios por tres semanas, hasta que Dios mandó a Miguel, uno de sus ángeles principales, para vencer al demonio y permitir el paso del mensajero de Dios hacia Daniel.
No obstante, hay quienes niegan la existencia de demonios siendo “creyentes en Cristo”, los cuales dicen que quien se opuso al ángel del Señor fue un hombre con poder, el rey de Persia de turno (¿Ciro?). Pero: ¿Realmente sólo un arcángel pudo vencer a un hombre mortal? Resulta extraño. Además, resulta raro que un hombre pueda oponerse a un ángel de Dios (quien es más que un hombre) por 3 semanas y no poder vencerlo, salvo con el auxilio de Miguel, uno de los principales príncipes celestiales.
En Efesios 6: 12 Pablo confirmará nuestra posición doctrinal cuando dice: “Porque no tenemos lucha contra carne y sangre (humanos), sino contra principados, contra potestades, contra los gobernantes de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.
Aquí hay una clara distinción entre los poderes humanos, y los poderes maléficos (no humanos o espirituales) en las regiones celestes. Por tanto, quienes niegan a los espíritus angélicos caídos debieran explicarnos qué quiso decir Pablo con “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Obviamente no pueden ser humanos en posiciones de poder y autoridad, pues Pablo comienza aclarando que contra los humanos no es nuestra batalla.
“El Príncipe del Poder del Aire”
Aquí tenemos otra descripción de Satanás como “El Príncipe del poder del Aire” (Efesios 2: 2). La palabra “aire” es la misma para referirse al aire que respiramos, el aire de nuestra atmósfera. Este texto tiene relación con Efesios 6:12 (“poder del aire”= “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”). Aquí no se habla de “tendencias pervertidas en el corazón de los hombres” o de “inclinaciones pecaminosas humanas”, sino de un espíritu (“el Príncipe del poder del aire” o “El Príncipe de la atmósfera”) que opera o actúa en los hijos desobedientes.
La interpretación que se da al aire o atmósfera puede ser tanto literal y simbólica. Literal, porque el Diablo y sus demonios saturan nuestra atmósfera con su maléfica influencia. Él está dando vueltas por la tierra, de arriba abajo, para hacer maldades y provocar el caos. El sentido de su presencia se deja sentir hasta en el aire que respiramos. Todo está contaminado y saturado de maldad. En la atmósfera terrestre el Diablo se mueve con sus demonios. Están muy cerca de nosotros de lo que podemos imaginar, su accionar se hace patente en las extrañas manifestaciones en el aire (ovni, levitaciones, apariciones en el cielo, espíritus fantasmales, luces extrañas, poltergeist, voces celestiales, ángeles de luz, etc). Sí, el Diablo está metido en nuestro mundo, y él es el poder tras el trono de los gobiernos del mundo. El Diablo ha contaminado el mundo con sus filosofías diabólicas, con sus ideales mundanos y vanos, etc. Si, “Nuestra atmósfera está enrarecida con su influencia ponzoñosa”. Estamos respirando “aire de esclavitud y de maldad”.
Sin duda Pablo está hablando de un poder que está fuera de uno pero que de alguna manera influye en el sentir interior de los hombres, penetrando en sus pensamientos, actitudes, valores, aspiraciones, etc. De modo que podemos decir que el Diablo es supramundano, pero mundano en su accionar.
“El dios de este Siglo”
Otro de los títulos para Satanás es: “el dios de este mundo” (II Corintios 4: 4). Según Pablo, un individuo con poder en este mundo ha logrado obscurecer las mentes de los hombres para que no crean en el evangelio de Jesucristo. ¿Quién puede ser este personaje endiosado que ha logrado engañar al mundo entero (1 Juan 5:19)?. Que sepamos, ningún hombre en la época de Jesús engañó al mundo con su maléfica influencia para oscurecer el evangelio de Cristo. Sólo el Diablo, el superángel caído, si lo ha logrado parcialmente, introduciendo falsas corrientes filosóficas y religiosas que han confundido a millones, como por ejemplo, el llamado “gnosticismo” del los primeros siglos de la Era Cristiana, y más adelante, la teoría de la Evolución, la moral relativa, etc (Colosenses 2: 8).
Satanás quiso ser Dios, y rebelarse contra Su Creador para recibir la adoración de los ángeles y hombres. Por eso Pablo lo llama como “el dios de este mundo malo”, lo que significa que él tiene seguidores y adoradores. Las religiones falsas son del Diablo, y los que se unen a esas religiones se unen al Diablo. Las doctrinas que allí se enseñan Pablo las denomina “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4: 1).
Es interesante destacar que sólo hay un Dios verdadero, pero también hay un falsificador, un usurpador que funge como “dios”. Pablo no dice en su Primera Epístola a Timoteo que hay “dioses de este mundo” sino uno (en singular): “El dios de este mundo”. Esto indicaría que hay un solo dios perverso en este mundo impío quien es el responsable de todo el mal en la tierra. Si Pablo tenía en mente a los hombres con autoridad y tiranos cuando se refería al “dios del mundo”, entonces él hubiera hablado en plural, y no en singular. Él habló de UN solo dios de este mundo o siglo malo y no más. Pablo no tenía en mente al César del Imperio Romano, ni a ningún otro tirano de la historia, sino a un ángel caído que tiene la astucia suficiente de engañar a todo el mundo con sus mentiras a fin de que los hombres no crean en el evangelio y se salven (Véase también Lucas 8: 11,12).
“Vuestro Padre: El Diablo”
El diablo es presentado en el Nuevo Testamento como un padre que tiene hijos que están sujetos a él y hacen lo que él dice. Cuando Jesús les dijo a los fariseos: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer...” (Juan 8: 44), lo que tenía en mente es el hecho que hay hombres que se convierten en hijos del diablo porque hacen la voluntad del Diablo. También Jesús afirma que el diablo ha sido “homicida desde el principio”. Sí, desde el principio de la creación del Génesis, el diablo indujo a Caín a matar a su hermano Abel. Ahora nótese que dos versículos más adelante (v.10) Juan dice: “En esto se manifiestan... los hijos del diablo: Todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios”. Es evidente que todos los que hacen cosas injustas son del Diablo, y están en contraposición con aquellos que son de Dios, los que hacen cosas justas. Los justos son hijos de Dios, y los injustos, hijos del Diablo. Dios es una Persona, y también el Diablo. Ambos tienen sus seguidores, y ambos son “Padres”. Los impíos obedecen y adoran al Diablo, en cambio los justos sirven y adoran a Dios.
En 1 Juan 3: 8 el apóstol dice: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”. Aquí tenemos a un diablo que peca o que continúa pecando desde el principio, y que tiene influencia sobre los hombres para hacerlos pecar. Este es un diablo que vive sin envecejecer desde hace muchísimo tiempo, cuando muchos seres humanos longevos ya han muerto hace muchísimo tiempo, como por ejemplo, Matusalén. Ahora, Juan no dice que el que peca es un diablo, sino más bien, es del diablo. Esto es muy interesante, pues indica que el pecador le pertenece a otra persona a la cual sirve y hasta adora, conciente o inconscientemente. Sin embargo, si una persona opta por no pecar para vivir como Dios manda, ésta le pertenece a Dios. Por eso Juan dice: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5: 19).
Como se puede ver, Juan habla que la mayoría de la gente es del diablo, y una minoría de ella es de Dios. Uno le puede pertenecer al diablo o bien a Dios. Todo depende de si practicamos el pecado o no. Si el diablo no existe, entonces el pecador en realidad no le pertenece a nadie, pues el diablo sería simplemente un sinónimo del mal, o una personificación del pecado como algo contrario al bien. Y también tendríamos que concluir que el hombre justo no le pertenecería a un buen Dios, pues Éste sería simplemente un sinónimo del bien, o una personificación de la justicia y de la rectitud.
El Diablo Incógnito
Barnhouse afirma que la estratagema más inteligente del Diablo es hacer creer que él no existe (‘La Guerra Invisible’). El Diablo busca que las hombres nieguen su existencia, y de ese modo hacerles creer que el principal enemigo de ellos es el hombre mismo. Esto sería peligroso de existir verdaderamente un ángel caído poderoso y sutil. Por su parte, el teólogo D. Zähringer bien ha dicho: “...el primero y mayor ardid del demonio consiste en negarse a si mismo. Donde su duda de su existencia o se niega ésta, se le ofrecen los mejores presupuestos para una acción eficaz”.
Sin duda, Satanás se esconde detrás de la música ‘Rock’ con sus mensajes subliminales que incitan al suicidio, al crimen, a la infidelidad, al satanismo, etc. También está detrás de las religiones falsas que endiosan al ser humano y niegan su necesidad de redención. También está detrás del arte, en especial de las pinturas, el cine, etc. En cuanto a las filosofías, éstas están saturadas de materialismo y ateísmo. Millones han sido seducidos por los “grandes intelectuales” de la ciencia, y de las corrientes filosóficas de este siglo. Pablo habló de filosofías demoníacas que engañan a los incautos. Y finalmente, el diablo se esconde detrás de las apariciones fantasmales y fenomenales ( en la forma de ángeles, vírgenes, extraterrestres, etc) trayendo mensajes supuestamente de Dios o de entidades superiores de otras dimensiones. Estas son sus palabras: “Pero el espíritu dice que en los postreros tiempos algunos apostarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4: 1).
Satanás el Diablo: ¿Personificación del mal?
Hay una corriente moderna de teólogos católicos y protestantes que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Tales exegetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval y de origen pagano. Para el teólogo R. Bultmann, las figuras cósmicas como ángeles o demonios, no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para Bultmann el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para él, el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo para Bultmann es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios.
Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: “Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’... La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i; 17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal”.
Pero el razonamiento de Bultmann, de Haag, y de muchos de sus seguidores es peligroso, ya que de igual forma podríamos comparar, por ejemplo, Lucas 13:18 con Lucas 7:31, y llegaríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos:
“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?”
(Lucas 7:31)
“Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?” (Lucas 13:18).
Entonces, si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!.
También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos:
Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios...”
1 Pedro 2:13: “Someteos... al rey como a superior.”
Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes---Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.
Comparemos ahora Romanos 16:16 con 1 Timoteo 3:15 para ver qué resulta:
“...las iglesias de Cristo os saludan” (Romanos 16:16).
“ .. la iglesia del Dios viviente” (1 Timoteo 3:15)
Si comparamos ambos pasajes llegaríamos a la conclusión de que Cristo es el Dios viviente. Pero esta conclusión contradeciría lo dicho por Jesús en Juan 17:3 en el sentido que sólo el Padre es el único Dios verdadero y vivo.
Por su parte, P. Schoonenberg no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann. De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas.
No obstante, la gran mayoría de creyentes católicos y protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.
El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser “siervos de Dios” (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir “siervos de la justicia” (Romanos 6: 18). Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.
Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), e incluso Jesucristo (Juan 1: 1), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo y Eterno.
El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag, lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos” (12).
Judas El Diablo
En Juan 6: 70, 71, Jesús dice a sus discípulos: “¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce”. En esta cita reconocemos claramente que Judas se convirtió en un diablo (adversario) de Cristo. No obstante, Juan admite que otro diablo indujo a Judas a convertirse en un diablo. En Juan 13: 2 encontramos esta sorprendente afirmación con respecto a la caída de Judas: “Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase”. Si el Judas-diablo era una persona, entonces el otro diablo que sedujo a Judas a traicionar a Jesús tuvo que ser otra persona. Pero fue esa otra persona: ¿Humana o espiritual? No lo sabemos por el contexto, pero sí por otras citas bíblicas. En primer término, ¿quién podría ser el más interesado en deshacerse de Jesús? ¿Pilato?¿El sumo sacerdote Caifás? ¿U otro hombre en el poder citado en el Nuevo Testamento? No parece posible, ya que el mal proceder de Judas no se inició con el trato que realizó con las autoridades que odiaban a Jesús, sino en el momento en que él se propuso dirigirse hacia los detractores de Jesús. Si aceptamos la persona del ángel caído Satanás, éste sería el más interesado en deshacerse de Jesús. Y la razón sería la envidia y el odio que siente éste por Jesús porque finalmente tendrá el dominio del mundo en la Era venidera de justicia, y quien, además, lo derrocará, y lo destruirá en el “lago de fuego” junto con sus demonios. El ángel caído Satanás sabe muy bien sobre la sentencia de Dios registrada en Génesis 3:15, y está muy airado por ello y porque le queda poco tiempo en libertad y con vida (1 Pedro 5: 8). Desde Génesis hasta el Apocalipsis, el destino fatal de la persona del diablo y sus demonios está bien definido (aniquilación total de esos malos espíritus).
El Pedro Satanás
Tenemos el caso del Pedro “satánico” o el Pedro “diabólico” como se registra en Mateo 16: 23. Aquí Jesús mismo también se dirige a otro de sus discípulos con el duro adjetivo o nombre “Satanás”: “Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás; me eres tropiezo...”. Es obvio que Pedro estaba obstaculizando el camino de la redención de Jesús. Sin querer se estaba convirtiendo en un adversario del Señor. Pero en Lucas 22:31 Jesús mismo habla que otro Satanás ha pedido “zarandear” a Pedro con sus pruebas duras. Dice el texto así: “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte...” Entonces es evidente que Cristo sabía que otro ser había pedido (probablemente a Dios mismo) por Pedro a fin de probarlo como lo había hecho probablemente mucho antes con Job. Si Satanás fue el sumo sacerdote, ¿a quién le pidió permiso para zarandear a Pedro? El Nuevo Testamento no registra nada en se sentido, es decir, que el sumo sacerdote, o alguna otra autoridad no cristiana, haya pedido permiso a alguien para probar a Pedro con pruebas. Así como un ángel caído pidió a Dios por Pedro para probarlo duramente, a su vez Cristo pidió, rogando a Dios mismo, para que le de fuerzas y fe a Pedro para que pueda resistir en el día malo. Cristo Abogó por Pedro ante Su Padre como fiel Mediador y Defensor de su discípulo.
Un Singular Diablo
Si bien es cierto que los hombres pueden ser diablos como de hecho se señala en la Biblia, también es cierto que la Biblia habla de un singular y enigmático “Satanás el Diablo, la serpiente antigua”. Veamos algunos ejemplos:
1.- “Fue...para ser tentado por el diablo.” (Mateo 4:1).
2.- “Al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41).
3.- “El enemigo que la sembró es el diablo” (Mateo 13:39).
4.- “Vosotros sois de vuestro padre el diablo” (Juan 8:44).
5.- “El diablo ya había puesto en el corazón de Judas” (Juan 13:2).
6.- “Sanando a...los oprimidos por el diablo” (Hechos 10:38).
7.- “Hijo del diablo, enemigo de toda justicia” (Hechos 13:10).
8.- “Ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27).
9.- “Estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).
10.-“No sea...caiga en la condenación del diablo” (1 Timoteo 3:6).
11.- “Escapen del lazo del diablo” (2 Timoteo 2:26).
12.- “Que tenía el imperio de la muerte...al diablo” (Hebreos 2:14).
13.- “Resistid al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).
14.- “El diablo, como león rugiente” (1 Pedro 5:8).
15.- “El que practica el pecado es del diablo” (1 Juan 3:8).
16.- “El Arcángel Miguel contendía con el diablo” (Judas 9).
17.- “El diablo... fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:10).
Es interesante lo que se dice del diablo en Santiago 4:7 (“Resistid al diablo y huirá de vosotros”), pues este diablo no puede referirse a ningún hombre con o sin poder. Y hay dos motivos: Primero, porque resulta difícil creer que la comunidad cristiana pudiese vencer o hacer huir a alguna autoridad impía, como por ejemplo, a Nerón, Tiberio, Calígula, Herodes, etc, y a sus fuerzas, en el caso de que estos “diablos” los persiguiesen cruelmente. ¿Cómo podría hacer huir a un ejército romano poderoso aquella iglesia perseguida y sufriente que tenía que estar agazapada o escondida y sin contar con armas de ningún tipo? Segundo, Cristo manda a no resistir a los hombres impíos, es decir, a no atacarlos violentamente. Sus palabras son claras: “Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiere en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5:39). ¿Cómo entonces armonizar Mateo 5:39 con Santiago 4:7? Es sencillo. Jesús habla en Mateo 5:39 de hombres malos que nos persiguen y nos golpean, y a quienes podemos ver cara a cara. En cambio, Santiago está hablando de un diablo singular, espiritual y cósmico, al cual se le puede hacer huir sólo con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo. La Biblia da sobrado testimonio de cómo los espíritus diabólicos temblaban al ver a Jesús. Hemos visto que en el nombre del Señor los demonios cósmicos huyen, literalmente hablando (Lucas 9:49; Hechos 4:12; Romanos 10:13; Mateo 7:22). De modo que podemos decir que el diablo de Santiago no es una persona humana sino cósmica y espiritual, sin lugar a dudas.
El otro pasaje que evidencia a un diablo no humano es Efesios 4:27 (“No deis lugar al diablo”). Sería absurdo pensar que Pablo se estuviese refiriendo a alguna autoridad humana impía del momento con este nombre: “Diablo”, cuando los cristianos siempre eran acusados falsamente y “daban lugar” a ser perseguidos sin piedad durante los tres primeros siglos de la Era Cristiana. Los cristianos se oponían a la adoración del césar de turno y a participar de las prácticas mundanas. Esto era suficiente motivo para su persecución---Era inevitable! Por eso, parecería irónico que Pablo se estuviese refiriendo a aquellos impíos gobernantes como “el Diablo” en una época en que sin motivo alguno los creyentes eran perseguidos y asesinados sin piedad. Siempre había un motivo para perseguir a un cristiano en los primeros siglos del cristianismo. De modo que Pablo tuvo que referirse a otro tipo de diablo, a uno que está al asecho para atacar a los creyentes y en todas las épocas. Pablo no sólo escribió ese versículo para los cristianos de su época, sino para todos los cristianos, incluso para nosotros, que no sufrimos la persecución que sufrieron los creyentes de los primeros siglos. Hoy día no tenemos a un gobernante humano impío que nos persiga como un diablo feroz, pero no obstante, ese texto tiene plena vigencia para nosotros hoy. Y es que tenemos a un enemigo invisible, cósmico, espiritual, que nos asecha diariamente. Este ser es maléfico, astuto, pervertido, maquiavélico, invisible, poderoso, asesino, mentiroso, calumniador, etc. A éste ser le podemos dar cabida si bajamos la guardia. Es como una enfermedad que se desarrolla en nosotros cuando bajan las defensas de nuestros cuerpos. Por ejemplo, un hombre puede dar lugar al diablo si éste, siendo ex alcohólico, va con un bebedor a una cantina para conversar. Uno puede dar lugar al diablo, si ve películas violentas, o pervertidas. Uno puede dar lugar al diablo si nos asociamos con gente viciosa. El enemigo cósmico aprovechará la ocasión para sugerirnos o impelernos a hacer cosas que nunca hubiésemos hecho en otras circunstancias.
El otro pasaje que nos lleva a pensar que hay un singular diablo que mueve los hilos de sus marionetas demoníacas es Mateo 25:41 (“Al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”). Si hay muchos diablos: ¿Por qué aquí se habla de un solo diablo que es arrojado al “fuego eterno” con sus ángeles?¿No deberían ser arrojados allí todos los diablos, y no tan sólo uno, con sus ángeles? Aquí hay un castigo extremo, capital, definitivo para alguien llamado “El diablo”. Pero sin duda aquí no se refiere a ningún humano, sino a algún ser extremadamente impío, maléfico, cruel, abominable, etc. Debe ser un líder, cabecilla, estratega, “el cerebro” de las acciones impías en la tierra y el cosmos. No es un Hitler, ni un Napoleón, ni un Calígula, ni un Herodes, ni un Atila, ni un Stalin, etc; aunque tiene rasgos de todos ellos en su ser. Definitivamente es alguien que merece estar en el “fuego eterno”, y con él, sus servidores angélicos y humanos.
Algunas Citas del N.T donde Aparece un Singular “Satanás”
1.- “Estuvo allí...días, y era tentado por Satanás” (Marcos 1:13).
2.- “Viene Satanás, y quita la Palabra que se sembró” (Marcos 4:15).
3.- “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas 10:18).
4.- “Si...Satanás está dividida contra sí mismo” (Lucas 11:18).
5.- “Esta hija...que Satanás había atado” (Lucas 13:16).
6.- “Entró Satanás en Judas” (Lucas 22:3).
7.- “Satanás os ha pedido para zarandearos” (Lucas 22:31).
8.- “Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses” (Hechos 5:3).
9.- “Y de la potestad de Satanás a Dios” (Hechos 26:18).
10.-“El Dios de paz aplastará...a Satanás” (Romanos 16:20).
11.- “Sea entregado a Satanás para destrucción” (1 Corintios 5:5).
12.- “Juntaros en uno, para que no os tiente Satanás” (1 Corintios 7:5).
13.- “Que Satanás no gane ventaja alguna sobre vosotros” (2 Corintios 2:11).
14.- “El mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:14).
15.- “Un mensajero de Satanás que me abofetee” (2 Corintios 12:7).
16.- “quisimos ir...pero Satanás nos estorbó” (1 Tesalonicenses 2: 18).
17.- “A quienes entregué a Satanás para que no aprendan a blasfemar” (1 Timoteo 1:20).
18.- “Algunos se han apartado en pos de Satanás” (1 Timoteo 5:15).
19.- “Sinagoga de Satanás” (Apocalipsis 2:9).
20.- “Donde está el trono de Satanás” (Apocalipsis 2:13).
21.- “No han conocido...las profundidades de Satanás” (Apocalipsis 2:24).
22.- “la serpiente...que se llama diablo y Satanás” ( Apocalipsis 12:9).
23.- “prendió al...Satanás, y lo ató por mil años” (Apocalipsis 20:2).
24.- “Los mil años se cumplan, Satanás será suelto” (Apocalipsis 20:7).
En los textos #11 y #17, enumerados arriba, Pablo dice que había entregado a Satanás a creyentes que habían blasfemado y fornicado. Pero: ¿Se estaba refiriendo Pablo a alguna autoridad civil o militar del imperio por el nombre de “Satanás”? Si la respuesta fuera afirmativa, ¿pensaremos, entonces, que Pablo estaba denunciando y entregando a sus hermanos en la fe por faltas morales que debían ellos--- en privado--- dilucidar? Imagínese, por un instante, qué insensato hubiese sido que Pablo hubiese entregado a las autoridades civiles anticristianas, a cristianos infieles. Este desatino de Pablo les hubiera dado más motivos a sus detractores para perseguir a los cristianos, acusándolos de inmorales, deshonestos, e impíos. Esto hubiese ido en contra de los mismos cristianos, y ellos mismos hubieran sido objeto de justificadas acusaciones y persecuciones feroces. Ahora bien, el contexto del texto # 11 parece indicar que aquel fornicario había sido disciplinado por Pablo y finalmente expulsado de la grey. Esto significaría que dicho pecador pasaría, del reino de la luz, al reino de las tinieblas, cuyo padre y dios es Satanás, el ángel caído (ver el verso 2). Lo mismo les ocurrió a Himeneo y Alejandro del texto # 17.
El Satanás del libro de Job
En el libro de Job encontramos la figura de Satanás que aparece como una persona enigmática, seductora, acusadora, y aun, celosa. Mucho se ha discutido sobre este Satanás que se acerca a Dios para cuestionar la fidelidad del fiel Job. Veamos lo que dice Job capítulo 1: “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales también vino Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿no has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: acaso teme Job a Dios de balde? ¿no le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová (Job 1: 6-12).
Los que creen que este Satanás del libro de Job no es otro que un siervo humano de Dios que pone en tela de juicio la integridad de Job, se encuentran con ciertos problemas. En primer término, no es seguro que este Satanás sea un hijo de Dios necesariamente. Lo que dice el texto es que entre los hijos de Dios que vinieron a entrevistarse con Dios estaba también Satanás. Por ejemplo, yo puedo decir que en la reunión de los obreros de la empresa estaba también el abogado de la compañía. Esto no significa que el abogado sea otro obrero de la empresa, ¿no es verdad? Segundo punto, aquí tenemos a un Satanás velocísimo que se da el lujo de andar por toda la tierra en un tiempo en que ni siquiera se conocía la rueda. Los hombres de aquellos remotos tiempos de seguro demorarían una eternidad para poder recorrer toda la tierra de arriba para abajo, cruzando ríos, mares, desiertos, montañas; soportando el calor, el frío, el cansancio, la falta de comida y agua; sorteando las fieras salvajes, las tribus paganas, etc, etc. Pero nuevamente aquí hay una persona llamada “Satanás” que no tenía problema alguno para movilizarse permanentemente por el planeta tierra unos tres mil años atrás, y probablemente tampoco lo tenga en estos días.
Por otro lado, este Satanás no parece ser un buen y fiel servidor del Señor, y pareciera que tampoco estaba en buenas relaciones con Él. En Job 2: 3 Dios dice algo contra Satanás que lo coloca como un ser despiadado y maligno: “...tú (Satanás) me incitaste contra él (Job) para que lo arruinara sin causa”. De aquí se desprende que este Satanás es alguien funesto, que incita a la adversidad y a la ruina de las personas sin motivo alguno. Este es un ser calumniador, envidioso, altanero, desafiante, mentiroso, provocador, y acusador. Y esto es precisamente lo que dice la Biblia de Satanás, el gran señalador y acusador de los hombres. Dice Apocalipsis 12: 10: “...porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”. Esto concuerda con la historia de Job perfectamente, y con la de Josué en Zacarías 3. No obstante, este arrojamiento se realizará cuando Cristo esté por reinar en el mundo por mil años, es decir, cuando vuelva por segunda vez.
Se dice que “delante de Jehová” no significa necesariamente estar presente frente a Dios en el cielo. Se sostiene que Josué y los ancianos de las tribus de Israel en Siquem, “se presentaron delante de Jehová” (Josué 24: 1). Aún después, Samuel a su turno le dijo a Israel: “Preséntense ustedes delante del Señor...” (1 Samuel 10: 19): Igual se nos dice que María, la madre de Jesús, poco después del nacimiento de su hijo, vino al templo de Jerusalén “Para presentarlo al Señor...” (Lucas 2: 22-24). Todos estos ejemplos son usados por los no creyentes del diablo para sostener que hombres pueden presentarse ante Dios en la tierra, sin moverse de ella, o sin necesidad de “volar” al cielo. No obstante, en ninguno de estos casos, ni en otros que puedan existir, encontramos a un Satanás que mantiene un diálogo fluido y directo (sin necesidad de un mediador) con el mismo Dios Eterno. No hay nada en el contexto, ni en todo el libro de Job, que nos pueda sugerir que este Satanás hablaba con un ángel de Dios. En realidad todo parece indicar que Satanás hablaba con Dios mismo. Aquí hay un personaje osado, medio intrigante, celoso, y envidioso de la prosperidad de un hombre de la tierra.
Es verdad que Moisés, como un escogido de Dios, habló con Dios en muchas ocasiones. No obstante, sabemos que sus diálogos fueron con los ángeles de Dios que venían en su nombre. Por ejemplo, cuando habló con “Dios” en la zarza ardiente, en realidad está demostrado, por la misma Biblia, que Moisés habló con los mensajeros angélicos de Jehová que venían en su nombre. Además, jamás se le llamó con el nombre ‘Satanás’ a Moisés, ni siquiera cuando rompió las tablas de la ley. Por otro lado, la única ocasión que parece que Dios se dirigió a un hombre personalmente fue en el Paraíso, inmediatamente después de la desobediencia de Adán y Eva. Después el hombre necesitaría de un mediador para llegar al trono de la gracia, pues el pecado rompió la relación hombre-Dios.
A los israelitas, inclusive, no les era permitido entrar al “santísimo” (la morada de Dios), sino sólo al sumo sacerdote de Dios. Éste ofrecía sacrificios a Dios por los pecados del pueblo y podía ingresar al santísimo una vez al año (Hebreos 9: 25). Aun hoy Jesús es el único Mediador entre los hombres y Dios, ya que ninguno puede prescindir de Cristo como tal (Hebreos 9: 24). Nótese que este texto de Hebreos 9: 24 prueba que ningún hombre puede presentarse directamente ante Dios, sino sólo el único Mediador, Jesucristo. Él sólo se presenta por nosotros ante el Dios y Padre celestial. Esta imposibilidad de estar “frente a Dios”, cara a cara, fue siempre así desde que el pecado reinó en el mundo. ¿Cómo, entonces, suponer que este Satanás era un hombre que se presentó ante Dios y que pudo mantener un diálogo fluido y directo con Él, cuando a nadie en la tierra se le ha permitido eso, salvo al Hijo de Dios y a los buenos espíritus angélicos?
Satanás en el libro de Zacarías
En el libro de Zacarías 3: 1-7 encontramos nuevamente la figura de Satanás. Dice el texto: “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás, Jehová te reprenda, oh Satanás...”. Sobre este Satanás se ha especulado mucho, y hay quienes creen que era alguno de los principales samaritanos que se oponía a la construcción del templo. Pero si esa interpretación es verdad, ¿por qué no se dice claramente eso en el contexto?¿Por qué tanto misterio? ¿No hubiera sido mejor que se dijera claramente que un líder o líderes samaritanos se oponían como adversarios (Satanases) ante el sumo sacerdote? Pero aquí aparece un Satanás que no requiere mayor presentación, pues es harto conocido desde tiempos anteriores, desde la creación, en la historia de Job, en la vida de David, y ahora, en la de Josué. Por tanto, decir que este Satanás de Zacarías simboliza a una secta llamada de los samaritanos, es forzar el sentido del texto. Definitivamente el contexto de Zacarías no nos dice nada de que los samaritanos eran, en su conjunto, el Satanás de Josué.
Jesús Confronta las Tentaciones de Satanás
En Mateo 4 tenemos el registro de la tentación Satánica contra Jesús, la cual se produjo mientras Jesús ayunaba por 40 días. Dice así el relato: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo e Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está; No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca e ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (Mateo 4:1-11).
Mucho se ha discutido sobre este incidente de Jesús, de si es una historia literal o simbólica. Se ha dicho que ésta fue una tentación personal de Jesús, sin la verdadera intervención de un tentador cósmico o supramundano. Se ha dicho que esta tentación de Jesús provino de su mismo ser, de su propia inclinación humana al mal y al pecado. Se ha afirmado que él mismo sintió deseos de adelantar su reino mundial, tomando el control inmediato del mundo. Se ha sostenido que él sintió el deseo (se sintió tentado) de probarse a si mismo para comprobar si él era verdaderamente el Hijo de Dios, y si Dios era capaz de intervenir por él. Además, se sostiene que Jesús, por sí mismo, y por su sola voluntad, se fue a la santa ciudad y se paró en el pináculo del templo para probarse. Pero si esto es verdad: ¿Acaso no hubiera sido más fácil, y más directo, por parte de Mateo, que dijera que Cristo se sintió tentado para ser rey del reino de este mundo y hacerse el soberano de esta era, y que quiso, por un instante, tentar a Dios para ver si verdaderamente lo protegería, y así confirmar su filiación divina?¿por qué usar a una tercera persona (el diablo) para decir lo mismo en forma oculta? O, ¿Es que el diablo en verdad sí existe como un tentador personal y cósmico?
Si los malos deseos, o las perversas inclinaciones salen de nuestro interior o de nuestro “corazón”: ¿Por qué dice Mateo que el diablo vino--- y no más bien--- que el diablo salió de Jesús? Aquí hay un diablo cósmico, que no reside en uno, pero que puede eventualmente “entrar” en uno a través de las obsesiones (en la mente) y las posesiones ( en el cuerpo).
Notemos, además, que al ver Jesús los reinos de este mundo, el diablo no le dijo: “Todo esto es tuyo, sólo tienes que tomarlo”, sino más bien: “Todo esto te daré si postrado me adoras”. Aquí hay uno que ya tenía la posesión del mundo, y que se lo ofrece a Jesús. Pero la condición es que Jesús se rinda al amo y señor de los reinos de este mundo malo. Jesús no podía ser el amo del mundo malo sin condiciones. Él tenía que rendirse y adorar al diablo.
Nuestra Lucha no es Contra “Carne y Sangre”
El apóstol Pablo fue claro al afirmar que nuestra lucha no es contra los adversarios o “satanases” de este mundo de carne y huesos, o los oponentes humanos de Jesucristo; sino contra los enemigos o adversarios espirituales que se mueven constantemente en los “lugares celestiales” (no en el “corazón” del hombre). En Efesios 6:12 leemos: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernantes de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales en las regiones celestes”. Notemos que Pablo dice que nuestra verdadera lucha no es contra los adversarios humanos que nos persiguen o nos quieren matar, sino más bien contra las huestes espirituales en las regiones celestes. Pablo sin duda creía en adversarios maléficos y espirituales de diferentes rangos en los lugares supramundanos o “atmosféricos”. Este pasaje contradice la hipótesis que Satanás y el diablo son dos palabras para personificar el mal. Los deseos malos no son espíritus, son inclinaciones torcidas del carácter que pueden conducirnos a la violación de las leyes divinas. Pero los malos espíritus pueden inducir a los malos deseos a través de sugestiones, obsesiones, posesiones, etc.
Por su parte, el apóstol Pedro coincide con Pablo, cuando al escribir su Primera Epístola, dice: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Aquí Pedro habla de un enemigo cósmico que da vueltas por la tierra buscando a quien devorar. Esto nos hace recordar al Satanás de Job, quien venía de la tierra, movilizándose alrededor de ella para luego acusar a Job. Aquí tampoco no hay evidencia contextual alguna de que se esté hablando de un diablo humano en el poder, es decir, de un perseguidor del Imperio Romano o de una autoridad Judía. Además, los humanos nos pueden devorar en esta vida, pero no en la futura. Es decir, nos pueden matar el cuerpo, mas no el alma. En cambio, este diablo si tiene la facultad de devorarnos y destruirnos para siempre si caemos en sus garras. Por causa de ese maléfico espíritu cósmico podemos perder alma y cuerpo en el infierno (Véase Mateo 10:28).
Recordemos siempre que los enemigos que no podemos ver y tocar resultan más difíciles de combatir, pues operan sigilosamente y de sorpresa. No obstante, Jesús ha venido para desenmascarar al Diablo, revelando los estratagemas que éste, y sus demonios, usan contra nosotros (1 Juan 3:8; 2 Corintios 2:11).
Satanás: Imitador de Dios
Satanás es un gran imitador de Dios. Desde un comienzo quiso ser como Dios (Isaías 14: 13, 14; 2 Corintios 4: 4) y recibir así, la adoración del mundo entero (1 Juan 5: 19), y de los ángeles. Él reina en esta era maligna, y recibe el servicio de millones de hombres (Mateo 4: 8, 9; 1 Juan 5: 19). También él inspira sus “libros sagrados” de religiones falsas, y filosofías contrarias a las de Dios. Durante el régimen diabólico de Hitler, Satanás usó a este líder nazista y racista en contra del pueblo de Dios, y le hizo creer que tendría un reino milenario. Por cierto que Satanás estaba detrás del trono y pretendió oprimir al mundo por mil años con su falso Mesías. Una burda imitación del reinado milenario de Cristo. Dios le prometió a Su Hijo el gobierno del mundo venidero (Daniel 7: 13, ,14), y así también lo hizo el diablo, ofreciéndole su mundo y sus reinos a Jesús en la tentación en el desierto (Mateo 4: 8, 9).
El Diablo también quiere tener su propia iglesia---la Iglesia de Satanás. Sí, hoy en día Satanás es adorado con sacrificios de animales y de humanos. Él tiene su propia Biblia, sus propios mandamientos, sus propios rituales, y sus propias recompensas. Sus mandamientos principales son el odio y las prácticas carnales (sexo, drogas, alcohol, asesinatos, brujería, idolatría, etc).
A Satanás le gusta hacer milagros y maravillas (2 Tesalonicenses 2: 9), como manifestarse en la forma de un ángel de luz y de verdad (2 Corintios 4: 4). También puede hacer bajar fuego del cielo, imitando a lo que Dios hizo a favor y en presencia del profeta Elías (comparar 2 Reyes 1: 10, y Apocalipsis 13: 12, 13). Igualmente puede materializarse como una virgen bendita, y hasta tomar la forma de Cristo. También es capaz de predecir con alguna precisión algo del futuro usando psíquicos y profetas, y hasta curar enfermedades con la imposición de manos por parte de “curanderos” y “médicos psíquicos”.
Y finalmente, el diablo imita el advenimiento de Cristo enviando a un “inicuo” (el Anticristo final) para que engañe a los hombres con maravillas y portentos, aunque será destruido por la verdadera presencia de Jesucristo en gloria (2 Tesalonicenses 2: 9, 10).
El Pecador Consuetudinario es del Diablo”
Satanás el diablo es presentado como un padre con hijos (Juan 8: 44), y además, si bien la Biblia habla de muchos “satanases” y muchos “diablos”, también es cierto que habla de un singular diablo que es líder de la maldad, un dios, un mentiroso, tentador, seductor, astuto, devorador, maléfico, milagrero, zarandeador, instigador, revoltoso, ladrón, arrebatador, embaucador, estorbador, mentiroso, acusador, calumniador, asesino, intrigante, soberbio, odioso, enemigo, acechador, etc. Ahora bien, según las Escrituras, hay un singular personaje en la Biblia que tiene todas estas características en él, y se le llama Satanás el diablo.
Pues bien, este Satanás busca seguidores que se le parezcan a él y para ello él moldea un carácter perverso en las personas a través de sus mentiras. Mentiras filosóficas y valores torcidos son dos caminos que usa él. También pone en el corazón sentimientos bajos y ruines de maldad. Así, él logra cautivar a los hombres con su seductora influencia. Él explota la carnalidad humana. El pinta el alcohol como algo bueno, y también el tabaco. Él promueve el sexo desenfrenado a través de la pornografía. También el promueve la infidelidad conyugal a través de las novelas baratas que bombardean a la TV todos los días. En fin, los que caen bajo su influencia maléfica se convierten en sus esclavos, de allí que Juan tiene razón al decir: “El que practica el pecado es DEL Diablo...” (1 Juan 3: 8). Nótese que Juan no está diciendo que aquel que practica el pecado es diablo o un diablo. No! Lo que dice es otra cosa diferente. Él dice que el que practica el pecado le pertenece al diablo, al singular diablo que es el padre y dios de este mundo impío. Si el diablo es un sinónimo de la maldad o de la personificación de la maldad, o es el mismo pecador: ¿por qué Juan dice que un pecador puede pertenecer al diablo?
Por otro lado, como ya dijimos antes en “Vuestro Padre: El Diablo”, uno puede ser de la entidad diabólica espiritual, llamada ‘Satanás’, o en caso contrario, de la Entidad Divina Espiritual llamada ‘Dios’. Si el Satanás espiritual no existe, entonces tampoco existe Dios como un Ser Todopoderoso y Espiritual. Si uno es diablo y Satanás cuando nos oponemos a Dios, entonces uno es Dios cuando practicamos la justicia y obramos con amor y verdad. Pero esta conclusión, ni es bíblica, ni es posible.
Aquí claramente se habla de pertenecer a alguien: A Satanás o a Dios. Ahora bien, hoy continúa la rivalidad del diablo por robarle seguidores a Dios y a Cristo. Por otro lado, Dios ha enviado a Cristo para arrebatarle al diablo pecadores cautivos bajo sus maléficas garras (Colosenses 1:13; Lucas 8:12, 2 Timoteo 2:26; Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8; Hechos 26:18; 1 Timoteo 5:15).
El Diablo en los Fenómenos Parasicológicos
Según el profesor Charles Richet, los fenómenos paranormales (del griego para, al lado de, más allá, por encima de, y normal), son “fenómenos extraños, psicológicos o físicos, debidos a fuerzas que parecen inteligentes o a facultades desconocidas del espíritu”. Éstos se pueden dividir en dos grupos: los subjetivos o psicológicos y los objetivos o materiales. Los primeros comprenden, básicamente, la telepatía, llamada, en general, “transmisión de pensamiento”, y la metagnomía o “videncia”, que consiste en el conocimiento, al margen de la actividad sensorial o racional normales, tanto las cosas sensibles como los acontecimientos pasados o futuros.
Los segundos pueden agrupar en 3 categorías principales: La telecinesia, la psicocinesia y la ectoplasmia. La telecinesia (del griego tele, lejos, y kinesis, movimiento) designa, de una forma científica, el movimiento de objetos realizados sin que medie contacto alguno, así como la levitación del cuerpo humano. El fenómeno típico de la telecinesia es el de la mesa, llamada “giratoria”, movida a distancia.
Con la telecinesia se halla generalmente vinculada la psicocinesia (del griego psyché, alma, y kinesis, movimiento), que se puede definir como un influjo de la acción del pensamiento sobre sistemas físicos en evolución: por ejemplo, un lanzamiento de dados.
La ectoplasmia (del griego ektós, fuera, y plasma, formación) es, al parecer, la formación paranormal, la materialización, mediante el cuerpo de un médium, de órganos aislados, rostros, animales, y seres fantasmales de aspecto humano o humanoide.
Los movimientos de objetos sin contacto, o telecinesia, fueron observados mucho antes de la aparición del espiritismo y de la metapsíquica: el fenómeno era conocido en tiempos de Tertuliano, o sea hace unos 18 siglos. Hay muchos registros de telecinesia interesantes como las de los religiosos católicos Teresa de Ávila, Bernardino Realino, Francisco Suárez, y José de Copertino. Las levitaciones de José de Copertino (1603-1663) se produjeron en Nardo, en Asís, en Osimo, en Fossombrone, en Nápoles, en Roma y en cierto número de conventos: La Grottela, el Sacro Convento, etc.
Sólo en la ciudad de Copertino hay registradas más de setenta éxtasis corporales de José. Y según la bula de canonización, “no hay santo que se compare a él”. Sus levitaciones consistían en levantamientos con movimientos de traslación. El Papa Urbano VIII fue una vez testigo del fenómeno.
Sus levitaciones eran tan frecuentes, que cuando sus hermanos de comunidad lo buscaban por el convento y no lo hallaban, el superior les decía, en son de broma: “Mirad hacia arriba, que ahí lo encontraréis.” El punto aparte es si esta fenomenología en José era de Dios o de los espíritus malignos. Recordemos que los médiumes espiritistas también levitaban por los aires y se podían trasladar en ese estado. Tenemos el caso del espiritista Mister Home, en Londres, (1868), en presencia de Lord Lindsay, de Lord Adare, y el capitán Wyrme. Los testigos vieron cómo el médium, en levitación, entraba y salía por las ventanas del inmueble sito en el número 5 de Buckinghame Gate, en Ashley Place.
No podemos, pues, ignorar las fuerzas ocultas en este mundo malvado. Se ha sabido de niños analfabetos, que poseídos por entidades paranormales, empezaron a hablar en lenguas extrañas, como también hablaron pulcramente idiomas y lenguas conocidos (glosolalia) tales como el latín, el francés, el inglés, el alemán, etc. También se ha visto a personas levitar como los médiumes espiritistas, monjes, y aun fantasmas. También han levitado objetos como mesas, lámparas, libros, botellas, copas, etc, por manos invisibles. Los “espíritus chocarrones o traviesos (poltergeist)” en casas llamadas encantadas o embrujadas no es historia nueva. Se han reportados casas, hospitales, palacios, conventos, etc, embrujados, en donde se manifiestan fenómenos paranormales como es el caso de radios y televisores que se encienden solos, Luces que se prenden y apagan, manchas de sangre que aparecen en las paredes, voces extrañas lamentándose, objetos que vuelan y se estrellan en las paredes, golpes, agresiones físicas y psicológicas a personas que las habitan, cambios bruscos de temperatura dentro de un área de la casa sin motivo alguno, aparecidos sin cabeza, o sin pies, y así por el estilo. Y esto no es sólo de reciente data.
Se cuenta que Adrien de Montalembert, limosnero de Francisco I de Francia, anotó el caso sucedido en un convento, en 1528, donde no sólo se producían ruidos extraños, sino que los más diversos objetos eran arrojados violentamente sin mano visible alguna que los arrojara. También Cieza de León cuenta que, en 1594, cuando el cacique Pirza, en Popayán, Colombia, se convirtió al cristianismo, era molestado continuamente por piedras que caían de lo alto. No eran arrojadas por ningún ser humano, sino que caían verticalmente a tierra. Los que presenciaron la conversión del cacique contemplaron con gran asombro, cómo una copa de licor, colocada sobre una mesa, se levantaba en el aire, siendo vaciada, y vuelta a llenar al ser nuevamente dejada en el mueble. También los misioneros jesuitas en Conchinchina, en el siglo XVIII, observaron varios casos, sin encontrar explicación alguna.
Las personas poseídas suelen no sólo hablar en lenguas, sino también pueden predecir el futuro, y manifestar una fuerza descomunal pese a todos los intentos por detenerlo. También suelen odiar la religión cristiana, y el nombre de Jesús. El exorcismo en el nombre de Jesucristo puede liberar a esas personas completamente de la posesión diabólica. Negar que existen estos extraños fenómenos es querer tapar el sol con un dedo. El sol seguirá pese a todo. Y como dice el Dr. D. Costa, S.P: “Las posesiones han venido haciéndose más raras a medida que se extendía el reino de Jesucristo, pero nunca ha cesado por completo ni entre los cristianos”.
Conclusión
Mucho se ha discutido del diablo en todas las épocas o siglos. Hoy existe una corriente de teólogos, católicos y protestantes, que se ha propuesto negar la existencia personal y cósmica del diablo, aduciendo que es un mito de las religiones paganas. No obstante, existen muchísimos teólogos renombrados que sostienen la creencia tradicional cristiana de fuerzas cósmicas que están en contra de Dios y de sus criaturas a las cuales la Biblia llama demonios, espíritus impuros, etc.
En la Biblia encontramos a humanos que fueron diablos y Satanases, como por ejemplo: Judas, Pedro, y otros. No obstante, este hecho no niega la existencia de un Satanás y Diablo mayor; como tampoco se puede negar la existencia de un Dios Todopoderoso y Espiritual, por el simple hecho de que hombres como Moisés, Samuel, Sansón hayan fungido de dios en una determinada función.
El problema de negar la existencia de un cósmico Satanás maléfico, perverso, astuto y tentador, es que motivamos a que las gentes bajen la guardia contra su accionar asolapado y agazapado. Si decimos irresponsablemente que no existe el virus de la polio, millones de padres dejarían de vacunar a sus hijos, y entonces les estaríamos exponiendo a un gran peligro. La obra maestra del diablo es, sin duda, lograr que las personas no perciban su existencia, y que la nieguen por completo.
Definitivamente la Biblia presenta a un diablo singular que sabe que el evangelio de Cristo tiene poder para salvar a los hombres de sus pecados y también de apartarlos de su maléfica influencia y dominio férreo. Satanás el diablo es un personaje perverso e impío que conoce quién es Cristo y de quien es verdaderamente Hijo. Su oposición a Cristo no es de balde, él sabe que Cristo significa su ruina eterna, su destrucción total. En Lucas 8:12 Jesús--- al explicar la parábola del sembrador---dice: “Y los del camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven”. Aquí se nos presenta a un diablo o Satanás creyente, creyente en el poder del evangelio de Jesucristo, pero no se rinde a él. Es más, hace todo lo posible para que los hombres no vean la eficacia salvadora del evangelio de Cristo, para que no se salven. Definitivamente este personaje no es un hombre incrédulo, pues el incrédulo no cree en el poder salvador del evangelio. Tiene que ser alguien que conoce quien es Cristo y del valor de su palabra. ¿Quien más que el ángel caído Satanás?
La parapsicología admite que hay fenómenos muy extraños y sobrenaturales en este mundo que no pueden ser simplemente explicados como fenómenos producidos por el mismo hombre. Hay, de hecho, fuerzas o poderes ocultos que son sutiles y peligrosos que el hombre no podría explicar sin la presencia o existencia de un diablo cósmico.
2 PEDRO 3:12 —¿QUÉ SIGNIFICA LA
PALABRA “ELEMENTOS” EN ESTE
VERSÍCULO BÍBLICO?
Por Ing. Mario A Olcese
2 Pedro 3:12 y la palabra griega Stoicheia
2 Pedro 3:12 en las Escrituras Griegas, dice: “prosdokôntas (aguardando) kai (y) speudontas (apresurando) tên (la) parousian (venida) tês (del) tou theou (de Dios) êmeras (día) di ên ouranoi (a causa del cual los cielos) puroumenoi (encendidos) luthêsontai (serán disueltos) kai (y) stoicheia (elementos) kausoumena (quemados) têketai (se derretirán)”.
Nos interesa examinar qué fue lo que quiso decir el Apóstol Pedro con la palabra Griega stoicheia, que ha sido vertida como “elementos” o “rudimentos” en la mayoría de las versiones bíblicas. Y es que se ha creído que Pablo se refiere a una destrucción total de la tierra por fuego a tal punto que sus elementos serán destruidos completamente.
Stoicheia y sus acepciones en el NT
En primer término, esta palabra aparece en el Nuevo Testamento sólo en 7 ocasiones En la Concordancia Exhaustiva Young de la Biblia, el significado literal de la palabra es "elemento, rudimento, principio". En otros términos, éstos son los elementos del aprendizaje religioso, o los mandatos ceremoniales que son comunes al culto de los judíos y de Gentiles.
¿Acaso esta palabra "elementos" se refiere a la idea científica de los elementos de la materia, todos los "átomos" del universo? ¿O la tabla periódica de los elementos? ¡No necesariamente! Nosotros debemos primero mirar dentro de los siete pasajes con la palabra "elementos" o en el griego "stoicheia".
1.- Gál 4:3,9 dice: “Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos (stoicheia) del mundo. mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos (stoicheia), a los cuales os queréis volver a esclavizar?”.
Este pasaje de Gálatas 4:3,9, donde aparece dos veces la palabra stoicheia, es claramente una discusión de la relación del judío a la antigua ley de Moisés, en versos 1-7; y los Gentiles que habían servido a los ídolos, en el verso 8. Así que los judíos estuvieron en esclavitud a la antigua ley de Moisés o a la tradición de hombres. Pablo exhortó a los hermanos cristianos para no volver a la esclavitud de esa Ley. La Ley era nuestra tutora para traernos a Cristo para que nosotros podamos ser justificados por la fe (Gal. 3:23-24). Ningún hombre podía guardar esa Ley perfectamente. Los Gentiles sirvieron a los ídolos sin valor alguno. Los dos habían estado en esclavitud, a la stoicheia del mundo. Por consiguiente, el uso de la palabra "elementos" o “rudimentos” no es sobre el mundo físico.
2.- Col. 2: 8,20-22: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos (stoicheia) del mundo, y no según Cristo. Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos (stoicheia) del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?”
De nuevo, Pablo usa la palabra (stoicheia) dos veces. En el versículo 8 él exhorta a la iglesia de Colosas a que no permitan que nadie los engañe por medio de la filosofía mundana, o las tradiciones de hombres según los elementos o rudimentos del mundo. En este contexto había dos peligros diferentes que ellos confrontaron: Las actividades Judaicas en los versos 16-17, y posiblemente alguna actividad o culto pagano en el verso 18. El punto es, una vez más, que esto no tiene que ver en absoluto con la creación material.
3.- Hebreos 5:12: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos (stoicheia) de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”.
Este escritor lamenta el hecho de que los Judíos Cristianos (hebreos) no habían crecido en Cristo como debían. El escritor dice que ellos necesitan a alguien para enseñarles de nuevo con "la leche, no la comida sólida" en los principios elementales de los oráculos de Dios antes de convertirse en maestros idóneos y maduros. Obviamente, este "stoicheia" no es sobre átomos o sobre la creación del universo.
4.- 2 Pedro 3:10-13: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos (stoicheia) ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos (stoicheia), siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”.
Observe que Pedro usa la palabra stoicheia (elementos) dos veces. En ambas él dice que los elementos se destruirán o se quemarán. Hasta ahora, nosotros podemos estar de acuerdo que los "elementos" en sus otros pasajes anteriores, nunca se refieren al universo físico.
Los elementos o rudimentos (stoicheia) puede referirse, sin duda, a varias cosas, aunque no hemos encontrado en la Biblia una aplicación para los átomos de la materia de nuestro universo, salvo, aparentemente, en 2 Ped. 3:10-13. Si se refiere a lo material debe entenderse a distintas cosas: “La disposición ordenada de las cosas”, los elementos atómicos, los fundamentos del universo físico. En lo espiritual ya hemos visto que son los preceptos religiosos, las filosofías mundanas opuestas a la doctrina de Dios, y también a las fuerzas angélicas invisibles y poderes espirituales que controlan este mundo o siglo malvado —Los espíritus elementales o demonios.
Los Espíritus demoníacos como los “Elementos (stoicheia)”
El Diccionario de Pablo y Sus Cartas tiene esto para decir sobre los "elementos" como los poderes espirituales:
“Varios intérpretes, quizás incluso una mayoría, ha concluido que 'ta stoicheia tou kosmou' se refiere a los poderes espirituales de alguna clase. . . . La más temprana evidencia extrabiblica Judía existente para stoicheia que está asociada con ambos, los espíritus y las estrellas, es muy posterior que el primer siglo (segundo y terceros siglos D.C.), pero está muy bien confirmado y puede muy bien representar las creencias contemporáneas de Pablo ( cf. Lohse, 99 n.41). El Testamento de Solomón, una obra Judío-Cristiana, normalmente fechada en el tercer siglo D.C., pero que contiene posiblemente material que data al primer siglo, testifica una creencia en los espíritus de las estrellas llamados stoicheia. Siete espíritus atados aparecen ante Solomon y revelan su identidad: "Nosotros somos los stoicheia, gobernantes de este mundo de oscuridad [el skotous de tou de kosmokratores, el cf. Efe 6:12]. . . nuestras estrellas en el cielo se ven pequeñas, pero nosotros somos llamados como dioses" (T. Sal. 8:2-4). (pp. 231, 232, “Elementos/espíritus Elementales del Mundo")”.
La mayoría de los estudiosos sostienen que Pablo está refiriéndose por stoicheia a los demonios satánicos que han originado las enseñanzas falsas que el apóstol de los gentiles está refutando. Pablo los llama "los principios elementales del mundo" porque los herejes estaban refiriéndose a ellos como los seres espirituales que gobiernan sobre los cielos. Lejos de ser una revelación superior de Dios que les traerá liberación espiritual, Pablo da a entender irónicamente que esta enseñanza se origina de los demonios y sólo les traerá, por consiguiente, la esclavitud. Entre los estudiosos que sostienen esta opinión están Boice, F. F. Bruce, Vaughn, Guthrie y Carson.
Se encuentra apoyo para esta interpretación de varios fuentes. El hecho más citado por los autores anteriores es que "los principios" elementales es usado en la literatura extra bíblica para referirse a los espíritus estelares que también se identificaron con los cuerpos celestiales Ambos pasajes también hacen la referencia a los ángeles en alguna relación a la frase. En Gál 3:19, Pablo se refiere a los ángeles como los mediadores a través de los cuales Dios dio la Ley. En Gál. 4:8, él habla de "aquellos que no son por naturaleza dioses" que los Gálatas anteriormente adoraron, y luego, al parecer, aplica "los principios elementales" a ellos en vs. 9. En Col. 2:18, Pablo habla del "culto de ángeles" como la parte de la herejía asociada con "los principios elementales".
El punto es que en todas las ocurrencias de stoicheia en la Biblia, nunca se refiere al mundo material, a los elementos de la materia. ¿Por qué tendríamos que suponer que en 2 Pedro 3:10-13, donde aparece dos veces la palabra stoicheia, sí se refiere al mundo material o a los elementos de la materia? ¿Por qué no podría referirse más bien al diablo y a los demonios quienes serán lanzados en el lago de fuego, siendo movidos desde los cielos al Gehenna para que no corrompan nuestra futura “nueva tierra” de justicia? Además, ¿Por qué no podría significar que las doctrinas de demonios, y todas las obras impías de los hombres serán destruidas en el fuego consumidor de Yahweh?
Stoicheia y la Ley Mosaica
Otro grupo de eruditos sostiene que Pablo se está refiriendo por stoicheia a la Ley de Israel. Esta idea, sostenida por Stott, Lightfoot y Tenney, entre otros, enfatiza la manera en la cual Pablo conecta estar “bajo la ley” en Gál. 3:23; 4:5 con estar “bajo los principios elementales de este mundo” en Gál. 4:3. También menciona el hecho que en cada caso, los herejes están prescribiendo leyes del Antiguo Testamento (ver Col. 2:16,21; Gál. 4:10).
Ciertamente hay una conexión entre estos dos conceptos, pero es exagerado llamarlos sinónimos por al menos dos rezones. Primero, parece improbable para Pablo llamar “el mundo” como el origen de la Ley de Israel. En Gál. 3:19,23, Pablo enseña que Dios dio la Ley para mantener a Israel bajo custodia hasta la venida del Mesías. Lo que sea que esto pueda significar, ciertamente afirma el origen divino de la Ley y su probidad esencial
El mayor problema con esta interpretación es que no toma en cuenta el hecho de que en ambos pasajes, Pablo también usa la frase para referirse a las enseñanzas gentiles o heréticas. En Col. 2:8 Pablo se refiere a “las filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” Este pasaje aclara que la frase se refiere a algo que se origina de la esfera del hombre en vez de Cristo. En Gál 4:9 Pablo dice que los Gálatas están en peligro de regresar nuevamente a la stoicheia (elementos), cuando su primer envolvimiento con ellos era idolatría pagana.
Razones por las que 2 Pedro 3:10-13 no se refiere a los elementos materiales (átomos)
El pasaje “problemático” de 2 Pedro 3:10-13 tiene relación con Isaías 65:17 que dice: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni vendrá más al pensamiento.” Pero lo interesante del caso es que Dios sigue diciendo en los siguientes versículos 18-25 que: “traigo a Jerusalén alegría...y me alegraré con Jerusalén.” Estas palabras indican que finalmente el planeta no será destruido, pues seguirá existiendo la Jerusalén antigua como una ciudad que finalmente, y después de tantas lágrimas y sufrimiento, tendrá gozo y alegría.
Por otro lado, ¿Si la tierra será destruida por Cristo, entonces sobre qué naciones y reinos regirá el Mesías y su iglesia (Apo. 11:15, 20:3)? Aquí hay un problema si sostenemos que la presente tierra será destruida desde sus “fundamentos” o “elementos”.
Y Finalmente, la promesa de Dios hecha Abraham que dice “Porque toda la tierra que estás viendo la daré a ti y a tu simiente para siempre” (Gén. 13:15; 15:18) jamás podría cumplirse si admitimos por un instante que el presente planeta desaparecerá por completo.
Neos y Kainos
Es cierto que Pedro esperó los nuevos cielos y la nueva tierra en el futuro. Pero, ¿ha investigado usted la palabra “nuevo” que es usada en 2 Pedro 3: 13? Pues hay dos palabras traducidas como “nuevo” en el NT. Ellas son “neos” y “kainos”. Curiosamente, “neos” significa nuevo en tiempo, es decir, que nunca existió antes, o que recientemente ha venido a existir. La otra palabra, “kainos”, significa “nuevo en calidad”, no en el tiempo. Pero Pedro usa “kainos” en este versículo. Ahora, si alguno toma la posición de que los nuevos cielos y la nueva tierra tienen un significado LITERAL, entonces es inconsistente con la palabra “kainos”. Si Dios destruye una tierra, y crea otra, esa sería nueva (“neos”) tierra no un nuevo “kainos”. Así tenemos que nosotros somos una “nueva (‘kainos’) creación”, o “nueva (‘kainos’) criatura”, o “nuevo (‘kainos’) hombre”. ¡Pero en lo cualitativo!
www.elevangeliodelreino.org
www.yeshuahamashiaj.org
EL FIN DEL MUNDO—¿QUÉ
SIGNIFICA REALMENTE?
Por Ing°. Mario A Olcese
Una Pregunta Importante
Un día los discípulos se le acercaron secretamente a Jesús y le preguntaron: "Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida, y del FIN DEL MUNDO"? (Mateo 24:3). Sí, la esperanza del "fin del mundo" estuvo presente en la mente y conciencia de los apóstoles de Jesús hace dos milenios--- ¡Y la sigue estando aun hoy día!
La frase "fin del mundo" suele producir cierto pánico entre los hombres, y en particular, entre los inconversos. Pero sólo se teme a lo desconocido. Y es justamente el desconocimiento de lo que Cristo quiso decir por esa frase lo que produce temor angustiante. Pero, ¿deberían sentir temor los buenos cristianos al oír la frase: "fin del mundo"? Pues, no hay porqué.
Preguntémonos: ¿Es cierto que el planeta tierra y sus habitantes desaparecerán de la faz de la tierra algún día? ¿Es el propósito de Dios destruir la tierra la cual expresamente creó para que fuera habitada por sus criaturas humanas? Si la respuesta es "SI" entonces habría una contradicción, ya que nuestro mismo Señor Jesucristo nos promete: "Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad." (Mateo 5:5).
Ahora bien, siendo que el Nuevo Testamento fue escrito casi exclusivamente en griego koiné, es menester averiguar cuál fue la palabra griega que se ha traducido por "mundo" en Mateo 24:3. Pues bien, para conocimiento nuestro, la palabra griega es "aión" y no "cosmos". Veremos a continuación la diferencia entre la palabras griegas "aión" y "cosmos" que igualmente se vierten por "mundo" en la Biblia (Véase el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español de Francisco Lacueva, Ed. CLIE, España, pág.105).
La palabra griega "Kosmos" tiene el significado de planeta tierra. En cambio "aión" nunca tiene ese significado en la Biblia. El significado de "aión" es "edad" o "era". Puede significar un período de tiempo indefinido (no necesariamente eterno), o un tiempo contemplado en relación con lo que tiene lugar en el período. "El sentido que tiene la palabra no es tanto el de la longitud misma de un período, sino el del período marcado por características espirituales o morales." (Ver el diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, de W.E. Vine, Ed. CLIE).
El apóstol Pablo nos menciona dos "siglos" o "edades": El presente, y el venidero. La presente edad finalizará para dar paso a la siguiente (Ver Efesios 1:21, donde Pablo dice: "...no sólo en este siglo, sino también en el venidero").
El apóstol San Pablo nos dice, además, del presente "aión" lo siguiente: "el cual (Jesús) se dio a si mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo ("aión") malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre." (Gálatas 1:4).
Cristo pondrá Fin a este "aión" Malo vigente
Entendamos de una vez y por todas que "el fin del mundo" que hablan los apóstoles en Mateo 24:3 no es el fin del "Kosmos" (planeta) sino de la presente edad maligna y decadente. Es el fin del reino de Satanás, para dar paso a la ERA o "AIÓN" venidero; la de Cristo, nuestro Señor. Por eso Jesús dijo: "De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo (aión). Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a todos los que hacen iniquidad." (Mateo 13:40,41).
Nótese que Jesús habla del "fin del presente aión malo" cuando él vuelva con sus ángeles a este planeta. Entonces él inaugurará un nuevo "aión" (el venidero) de justicia. Entonces, el fin del mundo es el fin de la Edad o Era presente con todos sus males. En Marcos 10:30 el Señor Jesús nos dice que "en el siglo venidero" obtendremos la vida eterna. "...Y en el siglo (aión) venidero la VIDA ETERNA."
La Versión Biblia de Jerusalén (Católica) vierte Mateo 24:3 y su palabra "aión" como "mundo". En cambio, la Versión Reina Valera (1960) vierte la palabra "aión" de Mateo 24:3 como "siglo", lo que nos parece más apropiado.
También el Señor Jesucristo nos habla de "los hijos de este mundo (aión)", y "los hijos de aquel siglo (aión)". Estos no se casan, pero los otros sí. He aquí otra diferencia. Dice Jesús así: "...los hijos de este siglo (aión) se casan, y se dan en casamiento; mas los que fueran tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo (aión) y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección."(Lucas 20:34-36).
Además de no casarse, los hijos de "aquel siglo" venidero resucitarán de entre los muertos. Entonces podemos afirmar que la resurrección se dará cuando comience el aión venidero, cuando el presente aión malo haya finalizado. El llamado "fin del mundo" será el fin del presente siglo, edad o era que está marcado por las malas y deplorables características morales y espirituales.
Es interesante lo que nos dice Pablo en 2 Corintios 4:4. Veamos textualmente lo que dice el pasaje: "En los cuales el dios de este siglo (aión) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo..."
Pablo nos dice muchas cosas del presente "aión" (siglo, mundo o era). Nos dice que es un aión malo (Gálatas 1:4), y ahora nos dice que Satanás es el dios de ese aión malo. Sin duda, este "aión" está destinado a desaparecer para dar paso al "aión" venidero de justicia. A los Efesios Pablo les dice que Satanás está por ser retirado de este presente "aión" malo. Sus palabras son como siguen: "Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra los principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo (aión), contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes." (Efesios 6:12).
¿Notó estimado amigo? Este "aión" malo está gobernado por Satanás y sus demonios, y contra ellos nosotros debemos batallar. Pero será Cristo quien ponga fin a este llamado "mundo malo", cuando destituya al Diablo y sus seguidores y los arroje al infierno para siempre.
Ahora aquí viene una paradoja. Usted y yo debemos de sentir alegría de conocer la verdad de la finalización de este mundo (aión) malo, pues significará el inicio de un "nuevo mundo" (aión) de paz y justicia nunca antes vista o soñada por hombre alguno.
Mientras tanto, la iglesia de Dios deberá de vivir ejemplarmente en este siglo malo, pues nos dice el propio apóstol Pablo: "Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo (aión) sobria, justa y piadosamente." (Tito 2:12).
Sólo aquellos hombres que vivan sobria, justa y piadosamente podrán disfrutar de aquella edad o Era (aión) maravillosa, cuando por fin haya finalizado el presente mundo (aión) malo.
No tema, pues, por la expresión "fin del mundo", sino más bien alégrese de que este final producirá una edad gloriosa para usted, los suyos, y las demás familias de la tierra. Por eso Jesús dijo: "Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas (los males en aumento), erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca." (Lucas 21:28).
El fin del aión malo presente se traducirá en su redención, es decir, en la adquisición de toda la herencia prometida. Y en el "aión venidero", la humanidad disfrutará de grandes bendiciones. El profeta Isaías nos habla del "mundo venidero" o de la "nueva tierra", así: "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, y sus crías se echarán juntas; y el león como le buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren la mar." (Isaías 11: 6-9).
La Nueva Tierra
Es cierto que la Biblia habla de la "nueva tierra", pero en el sentido de una nueva edad o era. También se nos dice que nosotros, los creyentes, somos "nuevas criaturas", "nuevos hombres", pero en el sentido espiritual y moral aunque seamos aún imperfectos. Veamos lo que nos dice el apóstol Pedro sobre la "nueva tierra": "Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia." (2 Pedro 3:13).
La "nueva tierra" significará una tierra donde morará la justicia. En esta vieja tierra, en este "aión" malo, la injusticia impera por doquier.¡Esto finalizará pronto! El apóstol Juan nos dice algo más de aquella era maravillosa, con estas palabras: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron." (Apocalipsis 21:4).
Las primeras cosas del aión malo habrán pasado al olvido. La muerte, el llanto, el clamor y el dolor son las características más saltantes del presente "aión" malo. Pero en el "aión" venidero, esos males habrán dejado de existir. Por fin los cristianos tendrán la herencia concreta de la vida eterna, y sobre la cual, la muerte, el dolor, y el clamor no pueden funcionar.
El profeta Isaías, hablando de la "nueva tierra" nos dice lo siguiente: "Porque he aquí que yo (Dios) crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento... porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo." (65:17,18).
Si en la "nueva tierra" aún existirá la ciudad de Jerusalén, eso quiere decir que la expresión "nueva tierra" es puramente simbólica. Si esta "vieja tierra" será literalmente destruida, ¿no se destruiría también a la ciudad de Jerusalén? Pero el caso es que en la "nueva tierra" Jerusalén permanecerá en pie, lo que quiere decir que NO habrá una destrucción literal de la tierra. Además, no sólo Israel permanecerá, sino también Egipto, Asiria, y muchísimas otras naciones de todo el mundo (Isaías 19:24; Miqueas 4:1-4).
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LA CLASE DE “SIMÓN EL MAGO” REPRESENTADA POR LOS SANADORES FRAUDULENTOS EN LAS CAMPAÑAS DE EVANGELIZACIÓN CONTEMPORÁNEAS

Por Ing° Mario A Olcese
Leamos Hechos 8:9-24:
“Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí”.
En estos versículos de Hechos nos enfrentamos a dos clases de “sanadores” que de igual forma lograron cautivar a sus oyentes con sus obras milagrosas. Por un lado tenemos a un agente de Satanás, a un tal Simón el Mago, que tenía embelesado al pueblo de Samaria, haciéndose pasar por un grande, por alguien importante, o por un elegido de la divinidad. Este se presentaba como alguien que estaba por encima de sus oyentes, y que era la misma encarnación del gran poder de Dios. Y aunque no se precisa lo que éste hacía, es probable que imitara los milagros registrados en los evangelios. Y por otro lado tenemos a Pedro y Juan, quienes, como apóstoles de Jesucristo, hacían milagros y señales por el Espíritu Santo que moraba en ellos.
Simón el Mago se quedó impresionado por el poder de los apóstoles de impartir el Espíritu Santo que daba poder para hacer cosas extraordinarias. Su mente carnal lo llevó a pensar que de Dios se podía obtener cualquier don por dinero. El creía que a Dios se le podía comprar con dinero, y que se podía obtener sus favores con el oro o la plata. Una mentalidad totalmente carnal y diabólica que es característica de los falsos ministros que pretenden canalizar de favores o milagros de Dios con el desembolso de grandes sumas de dinero.
Aquí vemos que a diferencia de Simón el Mago, los apóstoles impartían el Espíritu Santo por medio de la imposición de manos, y sin exigir nada de dinero a cambio. Sus prédicas estaban exentas de avaricia y de exigencias de dinero. Un contraste muy claro con el de Simón el Mago, que todo lo veía dinero, y con las de los predicadores del evangelio de la prosperidad, quienes suelen pedir dinero a su espectadores antes de que Dios pueda escuchar sus oraciones o peticiones por sanidad.
Sin duda, tanto Simón el Mago, como los apóstoles, despertaban la admiración de sus audiencias, y se nos dice que la audiencia de Simón el Mago vivía por largo tiempo engañada por este milagrero fraudulento que ejercía sus artes mágicas en Samaria. Entre su audiencia había gente “grande” tanto en edad como en estatus social. El tenía cautivado a todo un pueblo con sus poderes mágicos. Seguramente era un hipnotista, un sanador psíquico, alguien que levitaba, caminaba sobre las aguas, y cosas por el estilo.
Y seguramente Pedro evocó a este tipo de personas cuando dijo: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Pedro 2:1-3).
Sin duda alguna, el corazón de este tipo de gente no es recto delante de Dios, y es una maldad que estos sátrapas sigan procediendo de esa manera, engañando a los incautos con poderes que no vienen de lo alto, sino de lo más bajo. Y también estos son los grandes responsables de que el camino de la verdad sea blasfemado debido a su repugnante avaricia. Estas personas que usan la Palabra de Dios y los supuestos dones celestiales para enriquecerse, haciendo de sus seguidores una mercancía, serán severamente castigadas por Dios. Su condenación ciertamente no se tarda y su perdición no se duerme.
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LAS BUENAS NOTICIAS DE JESUCRISTO
Por Ing° Mario A Olcese
Jesús es el Mensajero de Dios:
En Lucas 4:43 Jesús revela a sus seguidores la razón por la cual él fue enviado por Su Padre al mundo. Millones de cristianos han pasado por alto o ignorado este pasaje lucano. Son las mismísimas palabras de Jesucristo, quien dice: “...es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”. ¿Notó lo que dijo Jesús? Él dijo que fue enviado para anunciar el reino de Dios. Él vino a proclamar un mensaje glorioso para todos los pueblos y naciones de la tierra, nunca antes predicado por hombre alguno. (Ver Hechos 10:36). A este reino de Dios Jesús lo llamó: “El evangelio”. Jesús luego dirá que el mensaje que predicarán sus verdaderos seguidores será: El Evangelio del Reino de Dios. Veamos lo que Jesús dice en Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.
Ahora bien, la pregunta más común que cualquier estudioso de la Biblia se hace es ésta: ¿Qué quiere decir la Biblia con la palabra “evangelio”? Y es que esta palabra es muy común en todo el Nuevo Testamento, pues ella aparece más de cien veces. En Marcos 1:1 el evangelista Marcos comienza diciendo: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. En el versículo 15 Marcos informa que Cristo exigía a sus oyentes a que se arrepintieran y creyeran en el evangelio. Pero antes de responder qué es el evangelio, examinemos primero la importancia que tiene dicho evangelio para el hombre.
La Importancia del Evangelio de Jesús:
Es hora que los cristianos conozcan el verdadero evangelio de Cristo---¿por qué? ¡Porque trae salvación! Leamos lo que dice Pablo en Romanos 1:16: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego”. También leemos algo similar en Efesios 1:13, donde el apóstol Pablo dice: “...el evangelio de vuestra salvación y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu de la promesa.” Jesús vino a dar sentido y propósito a nuestra efímera existencia. Lo sorprendente es que millones de cristianos nominales no tienen ni la más mínima idea de lo que es el evangelio de Cristo. San Pablo dice que el evangelio tiene poder para salvar si lo creemos de verdad. Pero nadie puede creer o aceptar algo que no comprende, por tanto, nuestra misión será hacerle entender de qué se trata ese singular evangelio (=buenas noticias) de Jesucristo. Vea también Apocalipsis 12:10, en donde descubrirá que la salvación, el poder, y el reino, vienen juntos. Es evidente que la salvación es entrar al reino, y entrar al reino es ganar la vida eterna (Escudriñar Mateo 19:16-25). Concluimos entonces que la salvación, el reino, y la vida eterna, caminan de la mano.
Entendiendo el Evangelio de Jesucristo:
Pues bien, siendo que evangelio significa literalmente “buenas noticias” o “buenas nuevas”, pregunto: ¿De qué se tratan esas buenas noticias? Si yo le digo a usted que le traigo buenas noticias y no le revelo de qué se tratan, ¿valdrá de algo? De igual manera, si yo le digo que le traigo el evangelio (=‘buena noticia’) y no le explico de qué se trata, ¿tendrá sentido para usted? ¡De ningún modo! Usted necesita entender con su mente e inteligencia lo que Cristo vino a anunciar hace dos milenios (Efesios 5:17; Romanos 12:2; Efesios 1:17,18; Colosenses 2.2). Millones están ciegos porque Satanás es experto obscureciendo el evangelio salvador de Cristo. Este adversario del hombre no quiere que el mundo perdido vea la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Él quiere mantenerlo ciego y en tinieblas espirituales para que usted no se salve. Pablo es claro cuando les dice a los creyentes de Corinto: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4). Aunque le parezca duro lo que le voy a decir, lo cierto es que si usted no quiere creer o entender el evangelio de Cristo, es porque usted está cegado por el dios de este mundo---El diablo. El enemigo le hará creer o entender que usted está oyendo una locura de fanáticos religiosos. Nuevamente Pablo les dice los corintios: “Porque el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura...” (1 Corintios 2:14). Para los creyentes la “locura del evangelio” significa salvación eterna. Dice Pablo nuevamente: “...agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1:21). Y también añade él: “Porque la palabra de la cruz es locura para los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” ( 1 Corintios 1:18).
El Evangelio del Reino de Dios:
Es claro que el evangelio que debe ser predicado a todas las naciones es “el Reino de Dios”. Jesús vino a proclamar un mensaje glorioso para todos los pueblos y naciones de la tierra, nunca antes predicado por hombre alguno. Jesús fue un mensajero de buenas noticias de esperanza y salvación (Ver Hechos 10:36). En Lucas 8:1 se lee lo siguiente: “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él.” Es evidente que Cristo y sus apóstoles estaban de acuerdo predicando el evangelio del reino de Dios. Pues bien, ¿están las iglesias de hoy predicando este mismo evangelio?¿Su iglesia lo predica?¿Lo ha oído usted antes? Probablemente nunca. Esta es la tragedia de las iglesias---¡Han perdido el singular evangelio llamado el reino de Dios!
En Hechos 8:12 leemos del evangelismo de un prominente cristiano llamado Felipe. Según este registro Neo-Testamentario: ¿Qué predicaba Felipe? El texto dice claramente como sigue: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.” Aquí tenemos a Felipe, un cristiano prominente, predicando a Jesús y su Reino (el evangelio). Hoy los líderes de la iglesias predican a Jesús, pero nunca, o casi nunca, ellos predican sobre su reino. Nótese además que Felipe bautizaba a los que habían creído en Cristo y en su evangelio del reino. Le pregunto: ¿Se bautizó usted habiendo creído en el nombre de Jesús y en el evangelio del reino de Dios? Millones de infantes o bebés han sido bautizados en la pila bautismal sin haber creído en Cristo ni en su evangelio del reino. ¿Valdrá tal bautismo? Según las Escrituras: NO!
Y para terminar este acápite, leeremos una última referencia del reino en el libro de los Hechos 28:23,30, y 31. En estos versículos veremos que Pablo (en Roma), predicaba lo mismo que Felipe: el Reino de Dios y el nombre de Jesucristo. Por cierto que Pablo esperó que los creyentes le imitaran en este mismo quehacer evangélico, predicando igualmente el reino de Dios y el nombre de Jesucristo (1 Corintios 11:1).
Falsos Evangelistas y Evangelios Incompletos:
El apóstol Pablo advirtió a los cristianos a no sucumbir en el engaño de los falsos evangelios promovidos por falsos maestros. Ya en su época él había previsto la infiltración de falsos mensajes con la etiqueta de “apostólicos”. En Gálatas 1:6-10 podemos leer esta importante exhortación paulina, con estas tajantes palabras: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema., como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.”
El catolicismo romano elaboró su propio evangelio que ha sido llamado: El evangelio Social. Pero este evangelio es totalmente diferente al evangelio del reino predicado por Jesús y sus seguidores. Dicho Evangelio Social promueve el cambio del mundo por los esfuerzos humanos o acciones humanitarias. En cambio, el evangelio de Cristo es la renovación de nuestro mundo a través de la intervención Divina, al instaurarse un régimen divino y teocrático en la tierra en la persona del Mesías elegido: El Señor Jesucristo.
El Significado de la Palabra Reino:
La palabra reino es muy conocida por todos nosotros. Hemos oído del reino de Inglaterra, de España, de Italia, de Jordania, etc. Un reino es una forma de gobierno. Es una monarquía real con un rey, territorio, súbditos, y leyes. Ahora bien, la Biblia habla de reinos. Tenemos un ejemplo en Daniel 2:37-39, donde el profeta Daniel registra que Nabuconodosor era rey de reyes, el monarca del reino babilónico. Aquí tenemos la evidencia de que un reino es una monarquía real, con un soberano autoritario y poderoso. También Daniel revela que los reyes de Medo-Persia, Grecia, y Roma gobernarían sus respectivos reinos en el futuro. Daniel profetizó que en los días de diez reyes o líderes mundiales venideros (representados por los diez dedos de una colosal imagen), el Dios del cielo levantaría un reino (Gobierno) mundial que desplazaría y destruiría precisamente a estos diez países confederados (¿El Mercado Común Europeo?). Luego el profeta ve que dicho reino divino (representado por una roca---la cual simboliza al Mesías y su reino) cubre todo el planeta tierra. Aquí el profeta está viendo el reinado milenario y mundial del Mesías, con todo su poder y gloria, inmediatamente después de su Parusía o Segunda Venida personal a la tierra.
El Reino de Dios es un GOBIERNO político y teocrático, el cual traerá la paz y la justicia verdaderas a la tierra. El profeta Isaías dice del reino de Dios lo siguiente: “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (9:7). ¡Cuántos no anhelamos una paz y justicia duraderas para todos los pueblos de la tierra! El mundo ha vivido en guerras siempre y los hombres nunca han vivido en una paz verdadera y global. Hoy hay prácticamente paz en nuestro continente americano, pero en otros lugares, y en otros continentes, existen guerras étnicas, y conflictos entre naciones. La Biblia nos dice que un rey gobernará con VARA DE HIERRO. En Apocalipsis 12:5 leemos: “Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones...” También el profeta Isaías predice: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio”(32:1).
Jesucristo, el Rey de Israel:
Hemos visto que Cristo será Rey pero, ¿desde dónde gobernará?¿Quiénes serán sus súbditos? ¿Y con quién gobernará? Pues bien, estudiemos lo que el ángel Gabriel le dijo a María, cuando iba a concebir a su hijo Jesucristo: “Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:31-33). Esta promesa angelical ha sido pasada por alto por millones de llamados “cristianos”. Pero es importante que entendamos que aquí hay una promesa concreta aún no cumplida. Aquí se habla del ‘trono de David’ y de ‘la casa de Jacob’: ¡Sobre éstos reinará Jesús! Cuando Pilato interroga a Jesús : “¿Luego, eres tu Rey? Jesús le responde: Tu dices que yo soy Rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad...” (Juan 18:37). Aquí vemos que Jesús admite abiertamente que el nació para ser Rey, y para eso vino al mundo, para dar a conocer esta verdad. Sí, Jesús tendrá un trono---el de David su padre--- y tendrá un territorio, la casa o el país de Jacob (=Israel). Esto quiere decir que Jesús es de “sangre azul o real”, pues desciende de un rey y de un reino israelita (Mateo 1:1). Efectivamente, Israel fue gobernado por reyes judíos, comenzando con Saúl, luego David, después su hijo Salomón, etc., hasta que en el año 586 A.C, el último rey judío Sedequías fue destronado por Nabuconodosor, rey de Babilonia. Es decir, hace más de 2,500 años que Israel dejó de tener una monarquía para convertirse en un país democrático a partir de 1948. No obstante, Dios le prometió a David que no le faltaría un descendiente en su trono (2 Samuel 7:12-17; 1 Crónicas 17:11-14; 2 Crónicas 7:18). En buena cuenta, Israel volverá a ser una monarquía como lo es su actual vecino, el reino de Jordania.
En Apocalipsis 12:5 hemos visto que un varón regirá el mundo con mano firme y sólida como el hierro. Pero: ¿Quién es ese misterioso varón? La respuesta la da el apóstol Pedro cuando dice: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesucristo, varón aprobado por Dios...” (Hechos 2:22). Aquí se le llama a Jesucristo: varón de Dios. Y en Hechos 17:31 Pablo dice: “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Notemos que aquel varón designado por Dios para ser juez y rey, fue resucitado de entre los muertos. ¡Esta es una clarísima alusión a Jesucristo! (Leer también 2 Samuel 23:3).
Sabiendo que Jesucristo es el Rey del reino o gobierno venidero de Dios, ¿qué más detalles tenemos de su gobierno? En el Salmo 72:7,8 encontramos más detalles del mismo con estas palabras proféticas: “Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra”. Aquí vemos que Dios promete un gobierno mundial de paz y justicia duraderas, y las naciones del mundo estarán bajo su control y dominio. En un mundo donde no hay justicia, no puede haber paz. Las injusticias sociales y económicas necesariamente se traducen en descontento y violencia. Los hogares están destruidos y violentados por las injusticias. Toda injusticia es pecado (1 Juan 5:17). Hay injusticia en los robos, adulterios, mentiras, en la explotación del hombre por el hombre, en las desigualdades educativas, en la discriminación racial, etc. Se necesita urgentemente un nuevo orden social, político y económico ideal y perfecto. Pero lo ideal y perfecto no puede venir de hombres imperfectos. Mientras existan el egoísmo y el afán de lucro desmedidos, no se podrá alcanzar la justicia y la paz verdaderas. El pecado acarrea la injusticia necesariamente. Y pecado es trasgresión o violación de las leyes de Dios que se resumen en el amor (1 Juan 3:4; Romanos 13:10).
Jesucristo es también llamado “El deseado de todas las naciones” (Hageo 2:7), pues es el único que, siendo hombre, es también el Hijo de Dios. Jesús afirmó que mantiene una unidad perfecta con Su Padre (Juan 10:30). Su enseñanza y educación no provienen de una excelente universidad americana o europea, sino de Dios. Dios es su Maestro (Juan 8:28). Él recibió de Su Padre la mejor instrucción para solucionar los problemas humanos. ¡Las enseñanzas de Jesús son las mismas enseñanzas de Dios! (Juan 14:10,24).
Jesucristo Sabrá Cómo Reinar bien:
El apóstol Pablo reconoció que la Palabra de Dios instruye y hace perfecto al hombre (2 Timoteo 3:16). Dios ha perfeccionado a Su Hijo Unigénito Jesucristo a través de la obediencia a Su palabra (2 Timoteo 3:15-17). Sí, Jesús desde niño se iba perfeccionando con la palabra de Dios. Él discutía con los sabios de la época sobre lo escrito en los rollos del Antiguo Testamento, y se hacía cada vez más sabio y entendido. Sí, Jesucristo es la sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24). Cuando Jesús gobierne este mundo desde Jerusalén, él emitirá decretos efectivos que traerán resultados positivos para todos los pueblos y naciones (Miqueas 4:1,2). En Isaías 55:11 Dios dice de Su Palabra lo siguiente: “Así será la palabra que sale de mi boca; no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”. Sus leyes para la reestructuración de nuestra sociedad tendrán resultados beneficiosos (Hechos 3:19-21). Con él no habrá derroche de riquezas, ni políticas equivocadas. La improvisación no existirá en su gobierno. Cristo regirá con sabiduría de Dios ( 1 Corintios 1:24). El sabio Salomón dijo: “Pero la sabiduría es provechosa para dirigir (Eclesiastés 10:10). Sí, para dirigir una nación o todas las naciones en su conjunto se requiere de verdadera sabiduría---la sabiduría de Dios! Los gobernantes han fracasado en sus planes y objetivos trazados para un buen gobierno porque les ha faltado la sabiduría de Dios. Los gobernantes de hoy y de antes han gobernado a espaldas del pueblo y trágicamente también sin tener en cuenta a Dios. La Biblia dice que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 17:1). Pero Cristo sí sabrá gobernar el mundo, porque él es la sabiduría de Dios, y sus súbditos serán hombres mansos y deseosos de obedecer sus leyes. Los malos e incorregibles habrán sido destruidos por Cristo en su segunda venida.
La Iglesia Será coheredera del Reino de Cristo:
La iglesia de Jesús, compuesta por todos sus santos seguidores, tendrá la herencia del reino de Cristo. El apóstol Pablo escribió esto a los cristianos de Roma: “Porque a los que antes predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos llamó; y a los que llamó, a éstos también glorificó.” (8:29,30). Notemos que Dios predestinó a hombres y a mujeres para glorificarlos, pero: ¿Qué significa eso? Pablo vuelve decir: “Pero nosotros debemos siempre dar gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo”(2 Tesalonicenses 2:13,14). Nótese que los creyentes van a recibir la misma gloria de Jesucristo. ¡Esto es muy claro! Ahora bien, Pablo dice: “Y si hijos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Romanos 8:17). Observe ahora que nuestra glorificación tiene que ver con heredar de Dios y coheredar con Cristo, si es que padecemos juntamente con él. Ahora viene otra pregunta: ¿Qué heredaremos de Dios y qué coheredaremos con Cristo? La respuesta la da Jesús en Mateo 25:31,34, cuando dice: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria...entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Cuando Cristo vuelva nuevamente, su iglesia heredará el reino de Dios con Cristo. Sí, la iglesia está llamada a reinar con Cristo en el reino de Dios, pues Pablo también dice: “Si sufrimos, también reinaremos con él...” (2 Timoteo 2:12). Y en Apocalipsis 5:10 Juan escribe: “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10). La glorificación implica entonces nuestra coronación para ser reyes en el reino de Cristo que se establecerá en esta tierra.
La Sede del Reino de Dios:
Como el reino de Dios le será restaurado a Israel (Hechos 1:6), debemos averiguar dónde se asentó el trono del reino israelita hasta los tiempos de Sedequías, su último rey, destituido en 586 A.C. En primer lugar, la Biblia nos dice que desde Saúl hasta Sedequías, el trono se estableció en Jerusalén. Por ejemplo, David reinó 33 años en Jerusalén (1 Reyes 2:11). Luego Salomón, su hijo, se sentó en su trono (el de David) en Jerusalén por 40 años, y luego murió ( 1 Reyes 11:42). Y así se sucedieron los reyes judíos hasta Sedequías. De modo que Jerusalén fue la sede del trono del reino de Dios. Recordemos que el reino israelita era el reino de Dios (1 Crónicas 28:5), y este reino de Dios “finalizó” con Sedequías en 586 A.C. Pero Jesús habló de la restauración del reino de Dios en su persona (Hechos 1:3,6,7). Entonces, si el reino de Dios va a ser restaurado, tiene que ser en el mismo lugar donde estuvo antes, es decir, en Jerusalén. Efectivamente, Jesús afirma que Jerusalén en la ciudad del gran rey (Ver Mateo 5:33-35). Pero para que Dios le restaure al pueblo hebreo el reino de Dios, Jerusalén tiene que estar bajo el control judío. Pero por espacio de dos milenios Jerusalén estuvo en manos de los no judíos, en tanto que el pueblo hebreo estaba en la diáspora o dispersión mundial. La profecía parecía imposible de cumplirse hasta la formación del estado judío el 12 de Mayo de l948. Desde esa fecha los judíos regresaron a su tierra, y 19 años después recuperan la capital Jerusalén.
El Renacimiento del Estado de Israel El 12 de Mayo de 1948:
Muy pocas personas comprenden la importancia que tiene Israel en el escenario mundial. Las mayorías ignoran que la restauración del estado de Israel en 1948 tiene un propósito divino. Sí, millones de personas desconocen que esta es una generación única que ha visto una revolución en la política, en la economía, y en las ciencias. Esta generación ha tenido el privilegio de ver renacer el moderno estado judío tal como lo predijo Dios en Deuteronomio 30:3-5. Este pasaje debe ser leído con atención, pues habla del retorno final de los judíos de la diáspora mundial a su tierra, Israel. En Ezequiel 11:17 leemos además: “Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel”. En Lucas 21:24 Jesús predijo la dispersión mundial de los judíos (la cual ocurrió en el año 70 d.C), y la consecuente dominación de Jerusalén por las naciones gentiles hasta los tiempos postreros. Finalmente el pueblo judío recuperaría su capital, y recibiría a su Mesías esperado. Esta restauración del pueblo judío en su tierra ocurriría en la última generación de este mundo caótico (Mateo 24:34).
El Rito de Iniciación Para Heredar el Reino:
Para tener parte en el glorioso reino de Cristo como “reyes y sacerdotes”, hay que seguir algunos pasos de iniciación. Recordemos por un instante la entrevista privada que tuvieron Jesús y el fariseo Nicodemo, registrada en el evangelio de Juan: “Respondió Jesús (a Nicodemo) y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de AGUA y del ESPÍRITU, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. (3:3-8).
Aquí encontramos la “fórmula” para poder ver y entrar en el Reino de Dios. Primero, usted tiene que “nacer de agua”. Agua es sinónimo de purificación y representa el bautismo por inmersión. En Hechos 2:38 Pedro les dice a sus paisanos judíos: “Arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Nótese que después del bautismo se recibe el Espíritu de Dios. Los nuevos creyentes bautizados eran añadidos a la iglesia de Cristo (Hechos 2:41). La palabra del evangelio del reino convierte al pecador, y lo impele a tomar la decisión de bautizarse para recibir el perdón de sus pecados pasados, y tener el camino despejado para entrar en el reino venidero (Efesios 5:26). Aquel hombre nuevo “renacido” recibe el sellamiento del Espíritu Santo, a fin de dar frutos espirituales. ¡Vivirá para el Espíritu y no más para la carne! Pedro además añadirá: “Siendo renacidos no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”. Pero recuerde bien, el bautismo viene como consecuencia de haber creído en el evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesucristo (Hechos 8:12). Además, tome nota sobre la importancia del bautismo en el siguiente texto: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias d la carne, sino como una aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo. (1 Pedro 3:21)”.
Invitación del Señor Jesucristo:
Dice Jesús: “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.” “He aquí que yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” “Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:7,12, 14,17).
www.elevangeliodelreino.org
www.esnips.com/web/BibleTeachings (Estudios en español e inglés por Apologista)
(JUAN 14:28)
Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)
Una de las tantas declaraciones de Jesucristo que lo ubican como subordinado e inferior a Su Padre es ésta de Juan 14:28. Aquí asombrosamente Jesús dice algo que pone en jaque a los Trinitarios o binitarios, puesto que él está diciendo que “El Padre mayor es que yo”, y sube al Padre, para ponerse nuevamente a Sus órdenes (Mat. 6:10,38). En el verso 31 él agrega: “…y como el Padre me mandó, así hago…” Es decir, él está subordinado a las órdenes del Padre y procede a obrar como se le mandó hacer.
En una oportunidad escuché a un predicador decir que Dios está por encima de todos los hombres, y que Él es infinitamente más poderoso que nosotros, los humanos, y que los ángeles. A mí me pareció que tales declaraciones estaban de más, porque es evidente que Dios es superior a todo hombre, y sobre cualquier otra criatura Suya. Pero más absurdo aún me pareció cuando escuché a un Trinitario decir que Cristo dijo que ”El Padre era mayor que yo” porque “hablaba como hombre”, y que en tal condición humana él era inferior al Padre. Pero, por favor, ¿acaso no se espera que todo hombre sea inferior a Dios? ¿Qué de nuevo estaría Jesús diciendo al decir eso en Juan 14:28? Si yo le digo a usted que yo soy inferior a Dios, ¿qué me contestaría usted? ¡Pues claro, hombre, eso es evidente! Para mí, realmente, la explicación que nos ofrecen los trinitarios sobre Juan 14:28 es extremadamente ridícula y sin sentido.
Ahora bien, en Juan 10:29 Jesús vuelve a decir: “Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”. Y yo me vuelvo a preguntar: ¿hablaba Jesús como hombre acá también? Pues claro que no! Lo que él estaba enseñando era una verdad inamovible, es decir, que Dios es mayor que todos los que están en el cielo, tierra, mar, y debajo del mar. ¡Y él estaba incluyéndole en ese vocablo “todos”! Él estaba enseñando una verdad universal de que Dios el Padre está por encima de todos…y todos son todos…¡no casi todos!
Sí mi amigos, nuestro querido Señor Jesús quiso enseñarnos su verdadero estatus frente al Padre, y ése es definitivamente de subordinación, de sometimiento, y de obediencia permanentes. Otros textos que comprueban lo que afirmo son:
A. Jesús dice que Su Padre es el único Dios verdadero.
Juan 17:3 “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.
B. Dios es Cabeza de Cristo
1 Corintios 11:3 “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”.
C. Cristo le pertenece a Dios
1 Corintios 3:23 “… y vosotros de Cristo, y Cristo de Dio